Santos - Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

Santos Filemon y Apia, Mártires
Santos Filemon y Apia, Mártires
Pilemón, que era un ciudadano de Colosa, en Frigia, rico y noble, se convirtió probablemente en Efeso, gracias a la predicación de San Pablo, de quien llegó a ser amigo personal. Los miembros de su casa se distinguían por su devoción y su piedad y parece que los cristianos se reunían ahí a celebrar los divinos misterios. Sin embargo, Onésimo, uno de los esclavos de Filemón, lejos de imitar los buenos ejemplos que recibía, robó a su amo y huyó a Roma. Ahí conoció a San Pablo en la prisión. El espíritu de caridad con que le trató el Apóstol, cambió el corazón de Onésimo, quien se convirtió en su hijo espiritual. San Pablo hubiese querido que Onésimo se quedase ayudarle, pero, como Filemón tenía derecho a sus servicios, el Apóstol envió al esclavo a Colosa, con la carta que en la Biblia se llama la “Epístola a Filemón.” Esa carta muestra la ternura y el poder de persuasión de San Pablo, quien llama a Filemón su amado compañero de trabajo y alaba su caridad y su fe. A Apia, que era probablemente la esposa de Filemón, la llama “nuestra queridísima hermana” y a Arquipo, “el soldado, compañero nuestro.” En seguida, el Apóstol recuerda modestamente a Filemón que, aunque podría darle órdenes en nombre de Cristo, prefiere rogarle que por amor a El perdone a Onésimo y le acoja, “no como siervo, sino como hermano muy querido, pues lo es para mí y cuánto más para ti, así en la carne como en el Señor.” No sabemos cómo tomó Filemón la petición de San Pablo, pero la tradición afirma que concedió la libertad a Onésimo, le perdonó su falta e hizo de él su compañero de trabajo en la obra de evangelización.


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