Apto para la Gran Cuaresma
¡Oh! Señor y Maestro de mi vida, líbrame del espíritu de ocio, de indiscreción, de vanagloria y palabra inútil. (hacemos una prosternación profunda)
Más regálame a mí, tu siervo, el espíritu de castidad, humildad, paciencia y de amor. (hacemos una prosternación profunda)
Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias faltas, y no juzgar a mi hermano; porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amen. (hacemos una prosternación profunda)