Sacerdote: Bendito nuestro Dios, siempre; ahora y eternamente y por los siglos
de los siglos.
Cantor: Amen.
Sacerdote: Gloria a __, Dios nuestro, gloria a __.
Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás en
todo lugar y llenas todas las cosas; Tesoro de todo lo bueno, y Dador de la
vida; ven a habita en nosotros; purifícanos de toda mancha, y salva,
oh Bueno, nuestras almas.
Lector: Santo Dios, Santo poderoso, Santo inmortal, ten piedad de nosotros.
(3)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos amen.
Santísima Trinidad, ten misericordia de nosotros, Señor, expía
nuestros pecados. Señor, perdona nuestras iniquidades, Santo visita y
sana nuestras dolencias, a causa de Tu Nombre.
Señor ten piedad (3)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos amen.
Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra así como en el cielo; danos hoy
el pan nuestro esencial y perdónanos nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos introduzcas en tentación,
sino líbranos del maligno.
Sacerdote: Porque tuyo es el reino, la fuerza y la gloria del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Cantor: Amen.
Lector: Salva, oh Señor, a tu pueblo, y bendice tu heredad; concede a
nuestros piadosos Gobernantes la victoria sobre los enemigos y preserva a todos
los tuyos por la virtud de tu Cruz.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
¡Oh! Cristo Dios, Tú que fuiste elevado sobre la Cruz voluntaria-mente,
regala tu compasión al nuevo régimen que lleva tu nombre; alegra
con tu poder a nuestras fieles autoridades, conce-diéndoles victorias
sobre sus enemigos. Que tengan tu alianza, como arma de paz y trofeo invencible.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen
Oh Madre de Dios, intercesora indescifrable, alabadísima y temeraria,
no rechaces nuestra suplicas, oh bondadosa, más afirma el estado de los
cristianos ortodoxos, salva a los que ordenaste gobernar concediéndoles
la victoria desde lo alto, porque engendraste a Dios, oh única bendita.
(“oh única bendita” entonado).
Sacerdote: Ten piedad de nosotros ¡oh! Dios, según tu gran misericordia,
Te suplicamos, escúchanos y ten piedad.
Cantor: Señor ten piedad (3)
Sacerdote: Rogamos por los cristianos piadosos y orto-doxos.
Cantor: Señor ten piedad (3)
Sacerdote: Rogamos por nuestro Arzobispo (...).
Cantor: Señor ten piedad (3)
Sacerdote: Porque eres Dios caritativo y filántropo y a Ti elevamos glorias,
al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos.
Cantor: Amén. En nombre del Señor, bendice, Padre. (entonado).
Sacerdote: Gloria a la Trinidad santa, consubstancial, vivificadora e indivisible,
como siempre, ahora y eternamente y por los siglos de los siglos.
Cantor: Amén.
Lector: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena
voluntad.(3)
Señor abre mis labios y mí boca cantara tus alabanzas.(2)
Oh Señor, ¿Por que se han multiplicado los que me atribulan? Muchos
son los que se rebelan contra mí. Muchos son los que dicen de mi alma:
No hay salvación para él en su Dios. Pero Tú, Señor,
eres mi escudo; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con toda mi voz clamé
al Señor. Y él me respondió desde su monte santo. Yo me
acuesto y duermo y despierto, Porque Dios me sostiene. No temeré a diez
millares de gente, que pusieron sitio contra mi. Levántate, Señor;
sálvame, Dios mío; porque Tú golpeaste en la quijada a
todos los que sin razón me odian. Los dientes de los perversos quebrantaste.
En el Señor está la salvación; Sobre tu pueblo venga tu
bendición. Yo me acosté y dormí, y desperté. Porque
el Señor me sustenta.
Nuevamente: Yo me acuesto y duermo y despierto, Porque Dios me sostiene.
Señor, no me reprendas en tu furor, ni me eduques en tu ira. Porque tus
flechas cayeron sobre mí, y sobre mi ha pesado tu mano. Nada hay sano
en mí carne, a causa de tu enojo; Ni hay paz en mis huesos, a causa de
mi pecado. Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; Como carga pesada
se han agravado sobre mí. Mis llagas se han podrido y supuran, a causa
de mi locura. Yo me encorvé y humillé completamente. Anduve entristecido
todo el día. Mis espaldas están llenas de burlas, por eso nada
hay sano en mI cuerpo. Me agoté y me humillé totalmente, y el
suspiro de mi corazón llegó a ser un gemido. Oh Señor en
Ti está todo mi deseo y mi suspiro no te es oculto. Mi corazón
está acongojado, me ha abandonado mi vigor, y aun la luz de mIS ojos
me falta ya. Mis amigos y mis cercanos me abandonaron, y mis parientes se mantienen
lejos de mí. Los que cazan mi alma, me tendieron lazos, y me agotaron.
Y los que procuraban mi mal hablan iniquidades. Y maquinan traiciones día
y noche. Más yo como un sordo que no oye. Y como un mudo que no abre
su boca. Soy, pues, como un hombre que no oye; y en cuya boca no hay réplica.
Porque de Ti, Señor, he esperado; Tú responderás, Señor
Dios mío. Porque dije: No les permitas que se burlen de mí. Y
se engrandezcan sobre mí, cuando mi pie resbale. Ya estoy a punto de
claudicar, y mi angustia está en mí continuamente. Por tanto,
confieso mi maldad, y mi pecado es lo que me atormenta. Mis enemigos están
vivos y son más fuertes, que yo. Los que me odian injustamente han aumentado,
Los que pagan mal por bien. De mí se enemistan por seguir yo la bondad.
No me desampares, oh Señor; Dios mío, no te alejes de mí.
Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.
Nuevamente: No me desampares, oh Señor; Dios mío, no te alejes
de mí. Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.
Dios, Dios mío eres Tú, madrugo por Ti; Mi alma tiene sed de Ti,
mi carne te anhela, Como tierra árida donde no hay aguas ni camino. Así
me aparecí en tu santuario, para ver tu poder y tu gloria, porque mejor
es tu misericordia que la vida. En tu nombre alzaré mis manos, Como de
médula y grasa será saciada mi alma, y con labios de júbilo
te alabará mi boca, cuando me acuerde de Ti en mi lecho, cuando medito
en Ti en las madrugadas, Porque has sido mi socorro, y así en las sombras
de tus alas me regocijo. Mi alma se apega a Ti. Tu diestra me ha sostenido.
Pero los que para destrucción buscan mi alma, caerán en los abismos
profundos de la tierra. Los empujarán al filo de la espada y serán
presa de los chacales. Pero el Rey se alegrará en Dios. Será alabado
quién jure por él; Pues la boca de los que hablan perfidia será
cerrada. Cuando me acuerde de Ti en mi lecho,
Nuevamente: Cuando medito en Ti en las madrugadas, Porque has sido mi socorro,
y así en las sombras de tus alas me regocijo. Mi alma se apega a Ti.
Tu diestra me ha sostenido,
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y sIempre y por los
siglos de los siglos. Amen.
Aleluya, Aleluya Aleluya Gloria a Ti oh Dios.
Señor, Ten piedad. (3)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
Oh Señor, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante
de Ti. Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi
clamor. Porque mi alma está saturada de males, y mi vida cercana al Hades.
Soy contado entre los que descienden al sepulcro; Soy como hombre sin ayuda,
relegado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro;
de quienes no te acuerdas ya. Y que fueron arrebatados de tu mano. Me has puesto
en la fosa profunda, en tinieblas, bajo la sombra de la muerte. Sobre mí
pesa tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. Has alejado de mí
a mis amigos; me has puesto por abominación a ellos encerrado estoy,
y no puedo salir. Mis ojos se debilitaron a causa de mi aflicción Te
llamé, oh. Señor, todo el día; extendí a Ti mis
manos. ¿Acaso manifiestas tus prodigios a los muertos? ¿Acaso
los Médicos los levantarán para alabarte? ¿Será
contada en el sepulcro tu misericordia, o tu yermad en el Hades? ¿Serán
reconocidas en la oscuridad tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido?
Más yo a Ti he clamado, oh Señor, y de mañana mi oración
se presentará delante de Ti. ¿Por qué, oh Señor,
alejas mi alma'? ¿Por qué escondes de mí tu rostro? Yo
estoy afligido y desde la juventud en la miseria. Sobre mí han pasado
tus iras, y me oprimen tus espantos. Me han rodeado como aguas día y
noche; me han cercado. Has alejado de mí a mis amigos, compañeros
y conocidos. Los has puesto en tinieblas, por mi causa.
Nuevamente: Oh Señor, Dios de mi salvación, día y noche
clamo delante de Ti. Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído
a mi clamor.
Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor. y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades, El es quien sana todas tus dolencias;
el que rescata del foso tu vida, el que te canta de favores y misericordias;
El que sacia de bien tus deseos. De modo que te rejuvenezcas como el águila.
El Señor es el que hace misericordia, y hace justicia a todos los que
padecen injusticia. Sus caminos notificaron a Moisés, y a los hijos de
Israel sus obras. Es misericordioso y compasivo; muy paciente, y grande en misericordia.
No contiende para siempre, ni para siempre guarda la ira. No ha hecho con nosotros
conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, el Señor engrandeció
su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente
del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se
compadece de los hijos, Se compadece El Señor de los que le temen. Porque
él conoce de qué estamos plasmados; Se acuerda que somos polvo.
El hombre, sus días son como la hierba; Como la flor del campo así
florece, Apenas la tocó el viento, perece y su lugar no la conoce más.
Mas la misericordia de El Señor es desde la eternidad, y hasta la eternidad
sobre los sobre los que temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre
los que guardan su pacto. Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos
por obra. Señor estableció en los cielos su trono, y su reino
domina sobre todos. Bendecid al Señor, vosotros y todos sus ejércitos.
Ministros suyos, que hacéis su voluntad. Bendecid al Señor, vosotras
todas sus obras, en todos los lugares de su señorío Bendice, alma
mía, al Señor.
Nuevamente: En todos los lugares de su señorío Bendice, alma mía,
al Señor.
Señor, escucha mi oración, presta tu oído a mi plegaria
en tu verdad, escúchame en tu justicia y no entres en juicio con tu siervo,
porque nadie en vida será justificado frente a Ti. Porque el enemigo
ha perseguido mi alma, humilló mi vida hasta el suelo. Me hizo sentar
en un lugar de tinieblas como a los muertos de siempre y descuidó mi
espíritu, mi corazón se estremeció. Recordé tiempos
antiguos, medité en todas tus obras, en las obras de tus manos meditaba.
Extendí mis manos a Ti, mi alma está como tierra reseca. Escúchame
pronto, Señor, se ha agotado mi espíritu. No apartes Tu rostro
de mí y sea yo semejante a quienes bajan a una fosa. Hazme oír
tu misericordia por la mañana, porque he confiado en Ti. Hazme conocer
el camino que debo seguir, porque a Ti he elevado mí alma. Líbrame
de mis enemigos, Señor, porque me he refugiado en Ti, enséñame
a hacer Tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Tu Espíritu bondadoso
me conducirá por tierra llana. A causa de Tu Nombre, Señor, me
harás vivir. Por Tu justicia, sacarás de la angustia mi alma y
por Tu misericordia destruirás a mis enemigos, y aniquilarás a
todos que oprimen mi alma, porque yo soy tu siervo.
Nuevamente: Escúchame Señor en tu
justicia y no entres en juicio con tu siervo. (2)
Tu Espíritu bondadoso me conducirá por tierra llana.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti oh Dios (3). La 3ra vez entonado y seguido
Nuestra esperanza, Señor, gloria a Ti.
Diácono: En paz roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por la paz celestial y por la salvación de nuestras almas,
roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por la paz del mundo entero, por la estabilidad de las santas
Iglesias de Dios, y por la unión de todos, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por esta santa Casa y por quienes entran en ella con fe, devoción
y temor de Dios, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Rogamos por los cristianos piadosos y ortodoxos
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por nuestro Arzobispo (.....) por el venerable Presbiterio,
por el Diaconado en Cristo, por todo el Clero y el Pueblo, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por esta Arquidiócesis, (por esta colectividad o parroquia),
por esta ciudad, por este país, por todas las ciudades y todos los países,
y por quienes habitan en ellos con fe, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por aires benignos, por la abundancia de los frutos de la tierra
y por temporadas de clima propicio, roguemos al Señor
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Por quienes viajan, por los enfermos, los afligidos, los cautivos,
y por su salvación, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Para que seamos librados de toda aflicción, ira, peligro
y necesidad, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Ampáranos, sálvanos, ten piedad y protégenos
¡oh! Dios, con tu gracia.
Cantor: Señor, ten piedad
Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy
bendita, gloriosa Señora Theotókos y siempre virgen Maria y a
todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a
Cristo Dios.
Cantor: A Ti, Señor.
Sacerdote: Porque a Ti se debe toda gloria, honor y prosternación, al
Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos.
Cantor: Amen.
Dios, el Señor se ha manifestado a nosotros; bendito sea el que viene
en nombre del Señor
Vers: Confesad al Señor e invocad su Santo Nombre.
Dios, el Señor se ha manifestado....
Vers: Me rodearon todas las gentes y en el nombre del Señor los he vencido.
Dios, el Señor se ha manifestado...
Vers: Esto ha sido hecho por el Señor, y es admirable en nuestros ojos.
Dios, el Señor se ha manifestado...
Sellada la piedra por los judíos y mientras los soldados custodiaban
tu Cuerpo inmaculado, resucitaste al tercer día, Salvador, regalándole
la vida al mundo; por eso las Potestades celestiales te clamaban, ¡oh!
Dador de vida: Gloria a tu Resurrección Cristo; gloria a tu Reino; gloria
a tu providencia, ¡oh! único filántropo.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Sellada la piedra por los judíos..
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokíon
Al anunciarte Gabriel, oh Virgen, salve, con esa exclamación se encarnó
de ti el Señor de todo, oh arca sagrada, como lo dijo el justo David;
fuiste hecha más extensa que los cielos, llevando a tu Creador. Gloria
al que en ti habito, gloria al que de ti brotó gloria al que por tu alumbramiento
nos ha libertado.
Cuando bajaste a la muerte, ¡oh! Vida Inmortal, entonces mortificaste
al Hades con el rayo de la divinidad; y cuando resucitaste a los muertos de
las tinieblas subterráneas, todas las potestades celestiales gritaban:
Cristo Dador de vida, nuestro Dios, gloria a Ti.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Cuando bajaste a la muerte...
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Tu misterio, O Theotókos, es el más glorioso y sobrepasa toda
la comprensión, que sellada de pureza y de la virginidad inviolada, se
te distingue por ser indudablemente la madre que da a luz al Dios verdadero,
intercede ante Él para que salve nuestras almas.
Regocíjese lo celestial y alégrese lo terrenal, porque armó
su brazo con poder el Señor; pisoteó la muerte con Su muerte;
fue el primogénito de los muertos; del vientre del Hades nos libró
y proveyó al mundo la gran misericordia.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Regocíjese lo celestial...
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Tkeotokion
Te alabamos, O Virgen Theotókos, que intercedes por la salvación
de nuestra raza. Es tu Hijo y nuestro Dios, Quien al tomar de ti la carne y
por la cruz, nos libra de la corrupción como el Dios bondadoso que es.
El alegre pregón de la Resurrección escucharon del Ángel
las discípulas del Señor y desechando la sentencia primitiva,
decían a los Apóstoles jactándose: Fue despojada la muerte,
se levantó Cristo Dios, regalándole al mundo la gran misericordia.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
El alegre pregón de la...
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokíon
A través de ti, Theotókos, se manifiesta el misterio oculto desde
todos los siglos y desconocido por los ángeles al hombre terrestre. Dios
toma la carne en una unión sin confusión, y por nuestra causa
voluntariamente acepta la cruz. Así levanta al hombre primer-creado y
salva nuestras almas de la muerte.
Al Verbo, que no tuvo principio, tanto como el Padre y el Espíritu, que
nació de una virgen para nuestra salvación, alabémosle
¡oh! fieles y adorémosle; porque plúgole subir a la Cruz
en carne, soportar la muerte y levantar a los muertos con Su gloriosa Resurrección.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Al Verbo, que no tuvo principio...
Theotokíon
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
¡Alégrate, Umbral inviolable del Señor! ¡Regocíjate,
Muro y Alcázar de cuantos se refugian en ti! ¡Alégrate,
tú que no has conocido marido y has dado a luz al Hijo y Creador y Dios
encarnado! No dejes de interceder por cuantos alabamos y adoramos a tu Hijo.
Potestades angelicales sobre tu sepulcro y los custodios se petrificaron; y
estuvo María en la tumba, buscando Tu cuerpo, inmaculado. Despojaste
al Hades sin haber sido molestado por él; te encontraste con la Virgen,
regalando la vida. Señor resucitado de entre los muertos, gloria a Ti.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Potestades angelicales sobre...
Theotokíon
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Te despides de tu madre, bendiciéndola, al partir de tu propia voluntad
hacia tu pasión, resplandeciente sobre la cruz. Vas en busca de Adán,
anunciando a los ángeles: Alegraos conmigo, que he recuperado la moneda
de plata perdida. O Dios, que ordenas todas las cosas sabiamente, gloria a ti.
Aboliste la muerte con tu Cruz. Abriste el Paraíso al Bandido; transformaste
el lamento de las mujeres portadoras de ungüentos, y ordenaste predicar
a tus Apóstoles; resucitaste pues, ¡oh! Cristo Dios, proveyendo
al mundo la gran misericordia.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Aboliste la muerte con tu Cruz....
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokíon
Te magnifica el mundo entero, O Virgen, O Alcázar de la resurrección.
Aparta a tus fieles del abismo y el precipicio de sus culpas. Antes del parto
eras virgen, como durante y después lo sigues siendo y por tu alumbramiento
de la salvación, salvas a cuantos éramos culpables de pecado.
Bajaste de las alturas ¡oh! misericordioso, te dignaste recibir sepultura
por tres días, para liberarnos de las pasiones. ¡Oh! vida y resurrección
nuestra, Señor, gloria a Ti.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Bajaste de las alturas...
Theotokion
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
O buen Señor, para nuestro bien, naces de la virgen y padeces la crucifixión
para vencer a la muerte por la muerte. Y como Dios, revelas la resurrección.
No desdeñes la obra de tus manos. Manifiesta tu amor por todos, O Señor
misericordioso. Atiende a las plegarias de la Theotókos que te dio el
nacer, a favor nuestro, y salva, Salvador nuestro, de la desesperación
a tu pueblo.
Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh!
Dios con tu gracia
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy
bendita, gloriosa Señora Theotókos y siempre virgen Maria y a
todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a
Cristo Dios.
Cantor:A Tí, Señor
Sacerdote: Porque tuyo es el poder y tuyo es el reino, la fuerza y la gloria
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Cantor: Amen.
Primer Káthisma
El resplandor del ángel que apareció y trajo las buenas nuevas
de la Resurrección a las mujeres, hizo que los soldados que cuidaban
de Tu tumba quedasen como muertos. Tú has derrumbado a la corrupción
por completo. A Ti nosotros glorificamos. Ante Ti, que resucitaste de la tumba,
nosotros nos inclinamos. Sólo Tú eres Señor.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Oh Misericordioso, voluntariamente Tú aceptaste ser clavado en la Cruz
y ser colocado en una tumba como hombre mortal, oh Dador de Vida. Tú
pisoteaste el poder de la muerte, oh Poderoso. Los guardianes del Hades temblaron
ante Ti. Tú resucitaste a los muertos de todos los tiempos junto contigo,
pues sólo Tú eres Filántropo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Segunda Káthisma
Las mujeres fueron al rayar el alba a la tumba y temblaron ante la visión
angelical que contemplaron. La tumba irradiaba vida, y ellas estaban perplejas
en su asombro. Por lo cual, volvieron a los discípulos, ellas proclamaron
la Resurrección. Cristo, tan potente y poderoso, venció al Hades
y resucitó junto con Él a todos aquellos en corrupción.
Por el poder de la Cruz, Él terminó con el miedo a la condenación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Oh Vida de todos e Inmortal Señor, Tú fuiste clavado en la Cruz.
Oh Salvador, fuiste contado entre los muertos. Oh Dador de Vida, Tú resucitaste
luego de tres días y resucitaste a Adán, sacándolo de la
corrupción. Los poderes celestiales claman a Ti: “Gloria a Tu Resurrección,
gloria a Tu Complacencia, Señor de Amor”.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion.
Quienes recurrimos a ti, pecadores, te tenemos por Protectora y nos refugiamos
en tu bondad, te aclamamos Madre de Dios y siempre Virgen después de
tu parto y confiamos en ti para nuestra salvación, O inmaculada.
Primer Káthisma
El ilustre José después de bajar del madero tu Cuerpo inmaculado,
lo envolvió con una sábana limpia y perfumada, y lo depositó
en un sepulcro nuevo, después de tributarle los honores fúnebres.
Pero Tú, oh Señor, resucitaste en tres días, otorgando
al mundo Tu gran misericordia
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
El ángel apareció en la tumba y gritó a las Miróforas:
“La mirra es para los muertos.
La decadencia es enemiga de Cristo. En vez de llevar mirra proclamad: ‘El
Señor ha resucitado! Otorgando al mundo Su gran misericordia.”
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Eres supremamente glorificada, O Virgen Theotókos, y cantamos tus alabanzas,
que por la crucifixión de tu Hijo Hades es destituido, muriendo así
la muerte misma. Nos levantamos cuantos estuvimos muertos, para ser dignos de
la vida. Pues somos participes de la plenitud original del paraíso y
en acción de gracias glorificamos a Cristo, nuestro Dios, el todopoderoso
y misericordioso.
Segunda Káthisma
Señor, Tú no impediste que la piedra sellara Tu tumba, por Tu
resurrección nos diste la roca de la fe. Gloria a Ti, oh Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Tus discípulos y las Miróforas fueron reunidos en regocijo. Nosotros
también compartimos con ellos esta fiesta honrando y glorificando Tu
Resurrección. Por sus intercesiones, otorga Tu gran misericordia a Tu
pueblo, oh Señor.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
Bendita seas, suprema Virgen Theotókos, porque Hades es apresado por
Aquél que se hizo encarnar de ti; Adán es restituido, se anula
la maldición, y Eva es puesta en libertad; da muerte a la muerte y se
nos concede la vida. Por tanto, bendiciéndote, exclamamos: Bendito seas,
O Cristo nuestro Dios, que has obrado así. Gloria a Ti.
Primer Káthisma
Cristo ha resucitado de entre los muertos, el primero entre ellos que durmió,
el primogénito de la Creación y Creador de todo. En Él
la naturaleza corrupta de nuestra raza ha sido restaurada. Muerte, tú
ya no reinas más, pues el Señor de Todo ha destruido tu dominio.Gloria
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
En la carne Tú probaste el sabor de la muerte. Con Tu Resurrección
Tú detuviste la amargura de la muerte y nos fortaleciste contra ella.
Defensor de nuestra vida, Tú trajiste victoria sobre la antigua maldición.
Gloria a Ti.Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Deslumbrado, asómbrase Gabriel en la contemplación de cuán
belleza virginal y del resplandeciente pudor que en ti brilla, O Theotókos.
Te llama, cantando: ¿Qué encomio digno de ti he de presentarte?
¿Qué he de llamarte? Anonado y atónito, me dejas. Por tanto,
a la labor que se me ha encomendado, te anuncio: ¡Alégrate, O Señora,
llena eres de gracia!
Segunda Káthisma
El Hades se lamentaba y estaba perplejo dentro de sí mismo, oh Señor,
ante Tu inalterable divinidad y Tu voluntaria pasión: “Temo la
incorruptible presencia de este cuerpo. Veo al Invisible peleando misteriosamente
contra mí. Por esto, aquellos a quienes tenía cautivos exclaman:
`Gloria a Tu Resurrección, oh Cristo’’.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Tu Crucifixión es incomprensible y Tu Resurrección indescriptible.
En contemplación los fieles concluyen que ambas son un misterio inexpresable.
Pues hoy la muerte y el Hades son capturados, y la raza humana es revestida
de incorrupción. Llenos de gratitud exclamamos: “Gloria a Tu Resurrección,
oh Cristo”.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
En tu vientre portadora, O Madre de Dios, eres del incomprensible Único,
incircunscrito y consustancial del Padre y el Espíritu. Comprendemos
por tu parto el poder de la Trinidad, que es singular y sin confusión
y debemos glorificarle en el mundo. Agradecidos, te aclamamos: ¡Alégrate,
O Señora, llena eres de gracia.
Primer Káthisma
Las Miróforas miraron a la entrada de la tumba y no pudieron soportar
la luz que irradiaba el ángel. Perplejas de miedo preguntaron : “Es
que ha sido robado quien abrió el paraíso al ladrón, o
es que Él ha resucitado tal como lo anticipó antes de Su pasión
y de Su Resurrección?”. Verdaderamente, Cristo nuestro Dios ha
resucitado, otorgando la Resurrección de la Vida a los que se encuentran
en el Hades.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú soportaste voluntariamente la Crucifixión, oh Salvador, y fueron
los mortales quienes te colocaron en una tumba nueva. Tú estableciste
los cuatro confines de la tierra con sólo una palabra. Por lo tanto,
la muerte enemiga ha sido amarrada y vencida. Tu Resurrección trajo vida,
y todos aquellos que se encontraban en el Hades exclamaron: “Verdaderamente,
Cristo, el Dador de Vida, ha resucitado y Él permanece por siempre a
través de todos los siglos”.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
José, maravilla ante lo que sobrepasa los límites de la naturaleza.
Rememora aquello del rocío, como es tu concepción sin semilla,
Theotókos, sobre la lana que solo ligeramente descansa. Pues eres la
zarza envuelta en llamas que no se consume, y el báculo florecido de
Aarón. Como esposo da testimonio ante los sacerdotes, exclamando: Es
Virgen al alumbrar y sigue siéndolo tras el parto virginal.
Segunda Káthisma
Tú eres inmortal y, por esto, resucitaste desde el Hades, Salvador nuestro.
Tú resucitaste a todo el mundo junto contigo. Tú rompiste el señorío
de la muerte con Tu propio poder, y revelaste Tu Resurrección para todos,
oh Misericordiosísimo. Por lo tanto, nosotros Te glorificamos, al único
Señor Amante de la humanidad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Gabriel, habiendo descendido desde las altísimas alturas, vestido de
blanco, y apareciéndose ante la piedra de la tumba, donde yacía
la Roca de la Vida, exclamó a las que lloraban: “Cesad vuestro
penoso llanto, pues habéis recibido consolación eterna. Tomad
ánimos. Aquel a quien buscáis con lágrimas ha verdaderamente
resucitado. Por lo tanto, gritad a los Apóstoles que el Señor
ha resucitado”.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
Te aclaman, maravillados coros angelicales, O Purísima, por el misterio
de tu embarazo y el alumbramiento del niño mortal que es Aquél
cuya palabra da nitidez a todo la creación. Aquél que acunas en
los brazos, el Único eterno antes de todos los tiempos, acepta ser temporal
y lo amamantas aun sin que deje de ser Aquél que nutre al mundo entero
por su bondad. Seas glorificada por siempre, verdadera Madre de Dios.
Primer Káthisma
Exaltemos la Cruz del Señor. Honremos Su Santa Sepultura con himnos.
Glorifiquemos Su divina Resurrección. Siendo Dios, Él ha resucitado
a los muertos de las tumbas junto con Él. Él ha vencido el dominio
de la muerte y el poder del demonio. Él ha derramado luz sobre todos
los que estaban en el Hades.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú, oh Señor, que trajiste la muerte a la muerte, fuiste considerado
muerto. Fuiste colocado en una tumba, Tú que vaciaste las tumbas. Mientras
los soldados cuidaban Tu tumba en lo alto, Tú estabas en los bajo resucitando
a los muertos de todos los tiempos. Por lo tanto, Incomprensible Señor
Todopoderoso, gloria a Ti.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Dichosa eres, O monte santo que Dios Mismo ha pisado. Salve, zarza viviente
que arde sin ser consumida. Dichosa, sumo pontífice que comunica el mundo
con Dios y conduce al genero humano mortal a la vida eterna. Alégrate,
inmaculada Señora, que sin conocer marido, en verdad das a luz a Aquél
que concede la salud a nuestras almas.
Segunda Káthisma
Luego de Tu Resurrección al tercer día, y de la veneración
de Tus Apóstoles, oh Señor, Pedro habló y dijo: “Yo
me acobardé y las mujeres se atrevieron. Yo te negué, y el ladrón
proclamó Tu divinidad. Aún me llamarás Tu discípulo,
o seré convertido otra vez en pescador de profundidades? Pero recíbeme
en arrepentimiento, oh Dios, y sálvame.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Oh Señor, los transgresores Te colgaron con clavos entre los condenados.
Oh Misericordioso, ellos abrieron Tu costado con una lanza. Tú aceptaste
la tumba, abriste las puertas del Hades, y resucitaste al tercer día.
Las mujeres se apresuraron a contemplarte y anunciar a los Apóstoles
que Tú habías resucitado. Alabadísimo Salvador, a quien
los ángeles exaltan, bendito Señor, gloria a Ti.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
Esposa virginal y madre de Dios, que las fatigas y las penas de Eva trasformas
en júbilo, te bendecimos y te veneramos, fieles todos, pues es por ti
que superamos la maldición de antaño. Ruega ahora y siempre, O
toda alabada y toda santa, que nos salvemos.
Primer Káthisma
La tumba fue abierta y el Hades se lamentó. Los Apóstoles habían
huido a esconderse, y María exclamó: “Trabajadores de la
viña, venid y proclamad el mensaje de la Resurrección. Pues el
Señor ha resucitado, otorgando al mundo gran misericordia”.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Oh Señor, María Magdalena permaneció llorando junto a Tu
tumba. Pensando que Tú eras el hortelano dijo: “Dónde habéis
escondido a la Vida eterna? Dónde habéis colocado a Aquel que
se sienta sobre el Trono de los Querubines?” Los centinelas que Lo cuidaban
estaban aterrados de miedo. Ella les gritó: “Dadme a mi Señor;
o sino gritad conmigo: `Oh Señor, que fuiste contado entre los muertos
y resucitaste al tercer día: gloria a Ti’”.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Gideón señala tu concepción y David da razón de
tu parto, O Theotókos. El Logos, como penetra en la lana el rocío,
hasta tu vientre desciende; y tú, la tierra santa, fecundada sin semilla,
das el fruto que es la salvación del mundo, Cristo nuestro Dios, llena
eres de gracia.
Segunda Káthisma
La Vida fue colocada en una tumba, y los sellos fueron colocados sobre la piedra.
Los soldados cuidaban de Cristo como de un Rey durmiente, pero el Señor
resucitó, invisiblemente destruyendo a Sus enemigos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Señor Inmortal, Jonás predijo acerca de Tu sepulcro, y Simeón
comentó acerca de Tu Divina Resurrección. Tú descendiste
a la tumba como uno que está muerto. Tú abriste las puertas del
Hades. Como Dueño y Señor del mundo, oh Cristo nuestro Dios, Tú
resucitaste librándonos de la corrupción para que seamos salvados.
Tú has otorgado la luz a los que nos encontrábamos en la oscuridad.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
Porque eres Virgen Theotókos, intercede con tu hijo, Cristo nuestro Dios,
que siendo clavado voluntariamente a la cruz y resucitado de entre los muertos,
salva nuestra almas.
Primer Káthisma
La Vida yace en la tumba, y es sellada la piedra. Como a Rey durmiente, los
centinelas vigilan al Cristo, y los Ángeles glorifican al Dios inmortal.
Las mujeres claman: El Señor resucita y concede al mundo la gran misericordia.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Por tu sepultura tri-diurna aboles la muerte, y al hombre corruptible resucitas,
por tu Despertar vivificador, Cristo Dios, porque eres Amigo del hombre, gloria
a ti.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Crucificado por nosotros, resucita Cristo, nuestro Dios, Aquél que descuaja
el dominio de la muerte, Theotókos y Virgen, no dejes de intercede ante
Él que conceda la salud a nuestras almas.
Segunda Káthisma
Eres la Vida, te levantas del sepulcro, aun estando sellada la tumba, O Cristo
Dios, y aunque las puertas permanecen atrancadas, entras hasta dónde
están tus discípulos. Pues eres la Resurrección de todos,
a través de ellos, suscitas un aliento recto en nosotros, por tu gran
misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
En su llanto, las mujeres, cargadas de mirra y dulcísimas especias, se
apresuran a tu sepulcro, preguntándose por el camino: "¿Quién
rodará la piedra por nosotras?" Será él, el Ángel
del Perpetuo Socorro, recién levantado tras arrasar la muerte. Todopoderoso
Señor, gloria a ti.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
Salve, Theotókos y Virgen, llena eres de gracia. Eres Socorro y Cobijo
de todo el género humano. De ti toma carne el Redentor del cosmos, pues
solo tú eres Madre y Virgen. Siempre alabada y siempre glorificada Señora,
intercede ante el Cristo Dios. Ruega para que conceda la paz al mundo.
Primer Káthisma
El ángel fulguroso a las mujeres abatidas proclama que tú resucitas,
pues eres la Vida del mundo, y canta: Dejad vuestro llanto y evangelizad a los
apóstoles llenas de júbilo, pues exclamar debéis que el
Señor resucita de entre los muertos porque es su voluntad redimir al
género humano y es Dios.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.Tras levantarte de la tumba,
encomiendas a las santas mujeres proclamar a los apóstoles tu resurrección
según las escrituras y Pedro se acerca hasta el sepulcro a todo correr
para encontrarse con la luz procedente de la tumba y, anonadado, ve que a tu
divino cuerpo ya no lo arropa el sudario despojado en el interior del sepulcro.
Gloria a ti, Cristo Dios y Salvador, exclama él, pues eres la salvación
de las naciones, siendo como eres el fulgor del Padre.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Porque es el arca santa de la alianza, el portal del cielo y la nube radiante
le entonamos himnos de alabanza. Cuan monte santo, escala celestial, Paraíso
lógico y prenda de la redención de Eva. Es ella el gran tesoro
de toda la creación, pues se logra la salud del mundo por ella y nos
es concedido el perdón a través suyo. Aclamadle pues: Intercede
ante tu Hijo y nuestro Dios para que perdone las deudas de cuantos adoramos
al santísimo Hijo al que das el nacer.
Segunda Káthisma
El ángel quita de la entrada la piedra sellada por los hombres, O Salvador,
las mujeres contemplan tu resurrección de entre los muertos y anuncian
a tus discípulos en Sión la buena nueva que la vida del mundo
resucita y que la pena de muerte es derogada. Gloria a ti, Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Las mirróforas escuchan a la voz angelical desde el sepulcro, decir:
Cesen vuestras lágrimas y en lugar de luto, suene el júbilo. Entonad
alabanzas y proclamad que resucita el Cristo, que por ser Dios se complace en
salvar al género humano.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Theotokion
Eres, O Señora llena de gracia, la dicha del cosmos, del los coros angelicales
y del género humano. Eres el templo y el Paraíso lógico,
la virtud de las vírgenes, de quien toma carne Dios y se encarna para
nacer bebé el Dios eterno antes de todos los tiempos. Él hace
de tu vientre su trono y que tus entrañas abarquen los cielos. Eres,
O Señora de gracia, la dicha de la creación. Gloria a ti.
Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.
El coro de los Santos, encontró la fuente de la vida y la puerta del
Paraíso; Ojalá encuentre yo también el camino a través
del arrepentimiento; yo soy la oveja descarriada; Llámame de nuevo, Salvador,
y sálvame.
Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.
El Ángel radiante cerca del sepulcro clama a las Miróforas diciendo:
¿Por qué mezclais el perfume con lágrimas de tristeza?
Mirad la tumba y regocijaos, porque el Salvador ha resucitado del sepulcro.
Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.
Muy temprano al alba fueron las Miróforas a tu sepulcro Oh Salvador,
con lamentaciones, mas el Ángel les habló diciendo: El tiempo
de lamentaciones ha pasado por lo tanto no lloréis. Mas id anunciad a
los Apóstoles la Resurrección.
Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.
Las Miróforas fueron a tu sepulcro lamentándose, Mas el Ángel
les habló diciendo: ¿Por qué contais al Vivo entre los
muertos? Porque siendo Dios ha resucitado del sepulcro.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Triadicon
Adoramos al Padre y a Su Hijo y a Su Espíritu Santo Trinidad santa en
una esencia. Clamando con los Serafines: Santo Santo Santo eres Tú oh
Señor.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Theotokion
Oh Virgen, Tú engendraste al Dador de Vida, redimiste del pecado a Adán,
diste a Eva el gozo en vez de la tristeza. Y quien se encarnó de Ti,
Dios y hombre a la vez, ha devuelto la vida a aquellos que la habían
perdido.
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a Ti Dios (3).
Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh!
Dios con tu gracia
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy
bendita, gloriosa Señora Theotókos y siempre virgen Maria y a
todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a
Cristo Dios.
Cantor: _ _í, Señor.
Sacerdote: Porque ha sido bendecido tu nombre y ha sido glorificado tu reino,
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Cantor: Amén.
Lector:
Ypakoi
El arrepentimiento del ladrón le hizo ganar el paraíso. El lamento
de las Miróforas proclamó la buena nueva de que Tú habías
resucitado y habías otorgado al mundo Tu gran misericordia, oh Cristo.
ANAVA_MOI
Cantor:
Primer Antífona:
Yo clamó a Ti, oh Señor en mi pena! Presta oído a mi dolor!
Eterno es el sagrado deseo de Dios entre aquellos en el desierto, pues ellos
están muy lejos de este mundo de vanidad.
*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y
por los siglos de los siglos. Amén.
Gloria y honor son debidas al Espíritu Santo así como también
le son debidas al Hijo y al Padre. Por lo tanto, alabemos a la Trinidad, poderosa
y Una en poder.
Segunda Antífona:
Tú me has elevado hasta las alturas de Tus mandamientos, oh Dios. Que
Tu virtud brille sobre mi, para que yo te pueda alabar.
Con Tu diestra, oh Logos, guárdame y protégeme, para que el fuego
del pecado no me consuma.
*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y
por los siglos de los siglos. Amén.
Toda la creación se renueva a través del Espíritu Santo
y vuelve a su estado original. Pues Él es igual en poder al Padre y al
Verbo.
Tercer Antífona:
Mi alma se regocija con aquellos que dicen: “Vayámos a las cortes
del Señor”. Mi Espíritu se renueva y mi corazón se
alegra.
Gran temor habrá en la casa de David, donde los tronos serán establecidos,
y todas las tribus y lenguas de la tierra serán juzgadas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Es justo ofrecer honor, adoración, poder, y gloria al Espíritu
Santo, así como también al Padre, y al Hijo, pues la Trinidad
es una sólo en naturaleza, no en personas.
Prokimeno
Ahora me levantaré, dijo el Señor, Yo los colocaré en lugar
seguro, Yo hablaré abiertamente. (2)
Vers: Las palabras del Señor son palabras santas.
Ahora me levantaré, dijo el Señor, Yo los colocaré en lugar
seguro, Yo hablaré abiertamente
Ypakoi
Las mujeres fueron a la tumba después de Tu Pasión para ungir
Tu cuerpo, oh Cristo nuestro Dios. Ellas estaban asombradas ante la visión
de los ángeles, pues los escucharon exclamar a toda voz: “El Señor
ha resucitado y ha otorgado al mundo gran misericordia”.
Anava_Moi
Cantor:
Primer Antífona:
Los ojos de mi corazón están elevados hacia el Cielo, hacia Ti,
oh Salvador. Sálvame a través de Tu iluminación.
Oh Cristo, ten piedad de nosotros que hemos pecado contra Ti de distintos modos
y en todo momento. Antes de nuestro final, danos los medios de arrepentimiento
agradables a Ti.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo es soberano; Él gobierna y santifica la creación.
Puesto que Él es Dios, consubstancial con el Padre y el Verbo.
Segunda Antífona:
Si el Señor no estuviese en medio de nosotros, quién estaría
a salvo del enemigo que destruye al hombre?
Verdaderamente mis enemigos rugen como leones, oh Salvador. No entreges Tus
siervos a sus dientes.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo es el principio de vida y honor. Siendo Dios, Él
vivifica a todas las criaturas y las preserva en el Padre a través del
Hijo.
Tercer Antífona:
Los que han puesto su confianza en el Señor son como la Montaña
Sagrada. Nunca son sacudidos por los ataques de Belial.
Los que viven la vida divina no extenderán sus manos hacia el mal, pues
Cristo no entrega Su herencia al maligno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo es la fuente de toda sabiduría. Para los Apóstoles
de gracia, para los Mártires la coronación en sus batallas, y
para los Profetas visión de futuro.
Prokimeno
Levántate, oh Señor mi Dios, en Tu poderosa voluntad. Y la asamblea
de los justos Te rodeará. (2)
Verso: Oh Señor mi Dios, yo he puesto mi esperanza en Ti.
Ypakoi
Un ángel radiante sorprendió a la Miróforas, pero sus palabras
hicieron que ellas se recobrasen enseguida: “Por qué buscan al
Vivo entre los muertos? Él ha vaciado las tumbas. Venid y conocedlo a
Él, el Inalterable que ha alterado la corrupción. Decid a Dios:
`Que maravillosas son Tus obras, pues Tú has salvado a la raza humana’’.
Anava-Moi
Cantor:
Primer Antífona:
Oh Verbo, Tú liberaste a Sión del cautiverio de Babilonia. Ahora,
líbrame de las pasiones de la vida.
Los que siembran en el Sur con lágrimas divinas cosecharán con
gozo las gavillas de vida eterna.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Toda dádiva buena procede del Espíritu Santo. Él irradia
vida junto con el Padre y el Hijo, y en Él todo vive y se mueve.
Segunda Antífona:
Si el Señor no construye la casa de las virtudes, entonces, en vano trabajamos.
Si Él protege nuestra alma, nadie podrá conquistar la ciudad.
Los Santos son el fruto del vientre, en cuyo espíritu ellos son como
hijos de Ti como Padre, oh Cristo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
La santidad y la sabiduría son recibidas a través del Espíritu
Santo, pues Él da sentido a toda la creación. Adorémoslo
a Él, pues Él es Dios, tal como lo es el Padre y el Verbo.
Tercer Antífona:
Benditos los que temen al Señor, pues ellos caminan en Sus mandamientos,
pues ellos tendrán su parte en la cosecha de la vida.
Regocijaos, Archi Pastor, contemplando a Tus hijos alrededor de Tu mesa, sosteniendo
en sus manos los ramos de sus virtuosas hazañas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Toda la riqueza de la gloria es del Espíritu Santo, de quien proviene
la gracia y la vida para toda la creación. Por lo tanto, Él es
adorado junto con el Padre y el Verbo.
Prokimeno
Proclamad entre los gentiles, el Señor es el que reina, pues Él
ha establecido al mundo y éste no será jamás conmovido.
(2)
Verso: Cantad al Señor un cántico nuevo.
Ypakoi
Las Miróforas se apresuraron a ir a los Apóstoles y les proclamaron
Tu milagrosa Resurrección, oh Cristo, contándoles que Tú
has resucitado porque Tú eres Dios, otorgando al mundo gran misericordia.
Anava-Moi
Cantor:
Primer Antífona:
Desde mi juventud he estado en guerra con mis numerosas pasiones; pero, Tú
serás mi auxilio y me salvarás, oh Salvador.
Los que odian a Sión serán confundidos por el Señor; como
pasto seco serán consumidos por el fuego.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Por el Espíritu Santo toda alma es vivificada, y , siendo purificada,
exaltada, hecha radiante, por la Divinidad Trina de un modo misterioso.
Segunda Antífona:
Hacia Ti, oh Señor, fervientemente he clamado desde las profundidades
de mi alma. Que Tu oído divino me escuche.
Todos los que han puesto su confianza en el Señor trascenderán
todas las penas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo rebasa los ríos de gracia y riega a toda la
creación con vida regeneradora.
Tercer Antífona:
Que mi corazón se eleve hacia Ti, oh Verbo de Dios. No permitas que los
placeres del mundo me arrastren hacia la vida terrenal.
Así como cada uno de nosotros ama a su madre, aún más debemos
nosotros amar al Señor con fervor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre , y
por los siglos de los siglos. Amén.
A través del Espíritu Santo viene la riqueza de la visión
divina y de la sabiduría divina, pues el Verbo revela las enseñanzas
del Padre.
Prokimeno
Levántate, oh Señor, socórrenos, y redímenos por
Tu nombre. (2)
Vers: O Dios, nosotros hemos escuchado con nuestros oídos.
Ypakoi
Las mentes de las Miróforas se turbaron ante la visión de los
ángeles. Sus almas se iluminaron por la Divina Resurrección. Ellas
llevaron las noticias a los Apóstoles diciendo: “Proclamad a todas
las naciones la Resurrección del Señor quien, con vosotros, obra
maravillas, y nos otorga a todos nosotros gran misericordia”.
ANAVA_MOI
Cantor:
Primer Antífona:
Oh mi Señor, en mi dolor canto a Ti como lo hacía el Rey David.
Salva a mi alma de las lenguas engañosas.
Bendita es la vida de aquellos en el desierto. Por amor divino, ellos ascienden
al cielo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Todas las cosas visibles e invisibles son preservadas por el Espíritu
Santo. Él es el Ser Soberano y verdaderamente Uno de la Santísima
Trinidad.
Segunda Antífona:
Oh alma mía, elevémonos a las alturas. Pues desde allí
viene tu auxilio.
Que Tu diestra me toque, oh Cristo, para ser preservado de todas las trampas
del maligno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Hablemos por medio del Espíritu Santo de las cosas divinas. Tú
eres Dios, vida, amor, luz, y mente. Tú eres bondad y reinas por todos
los siglos.
Tercer Antífona:
Por todos aquellos que una vez me dijeron: “Vayamos a las cortes del Señor”,
yo ofrezco mis plegarias, lleno de gozo.
En la casa de David, maravillas sorprendentes ocurren, pues allí se encuentra
un fuego ardiente que consume toda mente maligna.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre , y
por los siglos de los siglos. Amén.Cada cosa viviente es animada por
el Espíritu Santo quien, junto con el Padre y el Verbo, es el principio
de la vida.
Prokimeno
Levántate, oh Señor mi Dios, pues Tú reinas por todos los
siglos. (2)
Vers: Oh Señor, te doy gracias con todo mi corazón.
Ypakoi
Oh Cristo, Tu voluntaria y vivificadora muerte ha destruido las puertas del
Hades. Siendo Dios, Tú abriste el paraíso perdido. Tú resucitaste
de entre los muertos y redimiste nuestra vida de la corrupción.
ANAVA_MOI
Cantor:
Primer Antífona:
Oh Verbo, elevo mis ojos hacia los cielos. Ten piedad de mí para que
pueda vivir en Ti.
Oh Verbo, ten piedad de nosotros que nos hemos humillado ante Tí y conviértenos
en Tus siervos útiles
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo es la causa de toda salvación. Si Él
soplase sobre cualquiera que sea digno, éste sería suavemente
elevado de la tierra, le serían dadas alas y sería contado entre
los seres celestiales.
Segunda Antífona:
Nadie podría derrotar al enemigo si el Señor no estuviese entre
nosotros. Pues sólo los victoriosos son elevados.
Oh Verbo, no permitas que mi alma sea entregada a los dientes de mis enemigos
como si fuese un pajarillo. Desdichado de mí!, cómo podré
librarme de mis enemigos por mi mismo si soy un amante del pecado?
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Todo se diviniza en el Espíritu Santo. Él es prosperidad, prudencia,
paz y bendición. Él comparte el poder equitativamente con el Padre
y el Verbo.
Tercer Antífona:
Los que confían en el Señor miran hacia el cielo. Ellos son temidos
por sus enemigos y admirados por todos.
La asamblea de los justos no extenderá sus manos hacia la iniquidad.
Tú eres nuestra ayuda, oh Salvador.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre , y
por los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo tiene poder sobre todo. Él es adorado por las
Huestes Angélicas en lo alto, y por todo lo que respira en lo bajo.
Prokimeno
Oh Señor, despierta Tu poder, y ven a salvarnos. Restáuranos,
oh Dios. (2)
Verso: Atiéndenos, oh Pastor de Israel.
Ypakoi
Tomas nuestra forma y soportas la Cruz en tu propia carne, sálvame por
tu Resurrección, Cristo Dios, pues eres Amigo del hombre.
ANAVA_MOI
Cantor:
Primer Antífona:
Al cautivo Sión, de su errante restauras. Vivifícame, Salvador,
de la esclavitud a las pasiones arrebátame.
Dichosos cuantos, en viento sur, siembran, vertiendo lágrimas de angustia,
pues suya será la feliz cosecha de los frutos del júbilo, el báculo
de vida perdurable.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
En el Espíritu Santo se encuentra el caudal de divinos tesoros, de él
procede la sabiduría, el conocimiento y el temor, a él corresponden
gloria, honor y potestad.
Segunda Antífona:
Obramos en vano, a menos que sea el Señor quien levanta la morada del
alma, nuestros afanes son vanidad, pues sin él no se cumplirá
ninguna acción ni ninguna palabra.
Es fruto del vientre, que de los santos inspirados del Espíritu fluye,
anuncia el dogma de los padres por su filiación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Por el Espíritu Santo, todas las cosa cobran el ser, pues antes que fuera
el nada era Dios. Es el señorío infinito, la luz a la que no podemos
acercarnos y la vida de todas las cosas.
Tercer Antífona:
Cuantos temen al Señor y buscan así el camino de la vida, ahora
y siempre, bienaventurados sean, suya es la gloria infinita.
Contempla al rebaño de tus vástagos, O Mayoral, reunidos de sobremesa.
Alégrate y haz de ellos una ofrenda al Cristo.Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo, ahora y siempre , y por los siglos de los siglos.
Amén.
En el Espíritu Santo, las profundidades de dones divinos, la abundancia
de gloria, el inmenso caudal de justos juicios, por ser glorificado igualmente
con el Padre y el Hijo.
Proquímeno
Levanta, Señor Dios, empuña tu Diestra, no olvides a tus siervos
jamás.(2)
Vers: Te anunciaré, Señor,
con todo mi corazón.
Ypakoi
Las mirróforas buscan al Maestro inmortal entre los muertos acercándose
hasta la tumba del Dador de la vida y el ángel les encomienda ser portadoras
del evangelio del júbilo. Anuncian a los apóstoles que el Cristo
resucita para conceder al mundo la gran misericordia.
ANAVA_MOI
Cantor:
Primer Antífona:
Me acecha el enemigo desde la niñez y me abrasa con apetitos de placeres;
pero eres mi esperanza inconmovible, Señor, y logro vencerle.
Son hierba segadera a la espera de la hoz todos los enemigos de Sión,
por ser el Cristo Quien les raja el cogote con la hoja de acerados tormentos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
En el Espíritu Santo, la Vida de todo ser viviente, por ser Luz de Luz
y Dios de majestad y a Él lo alabamos con el Padre y el Logos.
Segunda Antífona:
Concede a mi corazón, O Señor, el temor de ti y la humildad, a
no ser que se enaltezca, O Maestro compasivo, y caiga lejos de ti.
Cuantos esperan en el Señor no temen su prudencia ni el fuego con el
que quema los rastrojos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por
los siglos de los siglos. Amén.
Por el Espíritu Santo tiene visiones y habla como profeta todo hombre
divino y, alabando al Dios en tres Personas, obra maravillas. Tres Luces resplandecen
como una monarquía en la Deidad.
Tercer Antífona:
A ti clamo, Señor, escucha. Presta oído a mi súplica y
enjuágame antes de llevarme de esta vida.
Es madre, la tierra en la que todos yacerán para recibir los tormentos
o las dignidades por las obras de su vida.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre , y
por los siglos de los siglos. Amén.
Es del Espíritu Santo la teología que contempla la Monada Tri-única
como es el Padre sin comienzos que engendra antes de todos los siglos al Hijo,
y con Él, el Espíritu. De la misma naturaleza y majestad, Ambos
son el solo resplandor proveniente del Padre.
Antífona 4ª
¿Acaso hay otra bendición o júbilo más perfecto
que ser testigo de la convivencia entre hermanos? Es éste el camino por
el cual el Señor promete la vida eterna.
Quien adorna los lirios del campo os amonesta: no os turbéis por vuestro
atuendo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre , y
por los siglos de los siglos. Amén.
Todas las cosas son contenidas por la pacífica coexistencia en el Espíritu
Santo, la Placenta que todo iguala, pues es Dios, consubstancial con el Padre
y el Hijo
Proquímeno
El Señor reinará eternamente y será tu Dios, O Sión,
de generación en generación.
Vers: Magnifica, alma mía, al Señor.
Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh!
Dios con tu gracia
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy
bendita, gloriosa Señora Theotókos y siempre virgen Maria y a
todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a
Cristo Dios.
Cantor: _ _í, Señor.
Sacerdote: Porque Tú eres nuestro Dios y a Ti elevamos glorias, al Padre
y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos
Cantor: Amén.
Kondakion(leido)
Siendo Dios, Tú resucitaste de la tumba y resucitaste al mundo contigo.
Siendo Dios, todo el universo canta Tu alabanza. La muerte ha desaparecido,
Adán se regocija, y Eva, ahora libre de todo cautiverio, te exalta, diciendo:
“Tú, oh Cristo, otorga la Resurrección a todos”. (el
final “Cristo, otorga la Resurrección a todos” se repite
entonado).
Ikos(leido)
Alabémoslo a Él quien, siendo Dios Todopoderoso, resucitó
al tercer día. Él hizo pedazos las puertas del Hades y resucitó
de las tumbas a aquellos que estaban allí desde todos los tiempos. Por
Su propia voluntad, Él apareció a las Miróforas, que fueron
las primeras en escucharlo decir: “Regocijaos!”. Siendo el único
dador de vida, Él trajo gozo a los Apóstoles. Por lo tanto llenas
de fe, las Mujeres anunciaron las noticias de victoria a los Discípulos.
“El Hades da quejidos de dolor y la muerte se lamenta, pero toda la creación
se alegra y se regocija. Pues Tú, oh Cristo, nos has otorgado la Resurrección
a todos”. (el final “Cristo, otorga la Resurrección a todos”
se repite entonado).
Kondakion (leido)
Tú resucitaste de la tumba, oh Poderoso Salvador. Atestiguando este milagro,
el Hades se lleno de miedo. Los muertos resucitan. La creación toda en
Ti se regocija, oh Salvador. Adán Te exulta y el universo todo Te exalta
para siempre.
(el final “el universo todo Te exalta para siempre ” se repite entonado).
Ikos(leido)
Tú eres la luz de los que están en las tinieblas. Tú eres
la Resurrección de todos y la vida para el hombre mortal, y todos resucitan
contigo, pues Tú has destruido el dominio de la muerte, oh Salvador.
Y Tú has derribado las puertas del Hades, oh Logos. Todos los mortales
testigos de esta maravilla se llenaron de asombro. Toda la creación se
regocija en Tu Resurrección. Por lo tanto, nosotros todos Te glorificamos
y entonamos alabanzas a Tu condescendencia. El mundo, oh Salvador Amante de
la Humanidad, Te canta alabanzas para siempre.
(el final “la Humanidad, Te canta alabanzas para siempre ” se repite
entonado).
Kondakion (leido)
Resucitas de la tumba hoy, O Señor compasivo, extirpándonos del
presidio de la muerte, O Salvador nuestro. Hoy, Adán baila y Eva celebra,
y con ellos los patriarcas y profetas, todos, proclaman sin cesar el poder divino
de tu Diestra.
(el final “el poder divino de tu Diestra” se repite entonado).
Ikos(leido)
Estremeceros hoy, cielo y tierra, con danzas de alegría, convenid en
vitorear a Cristo Dios, que resucita a los presos de la tumba. El conjunto de
la creación conviene en la misma alabanza, ofreciendo cánticos
dignos del Creador. O Redentor nuestro y Dador de la vida, extirpas de Hades
a seres mortales para alzarlos juntos hasta el cielo. Condena la prepotencia
del maligno, arrasando las puertas del infierno con el poder divino de tu Diestra.
(el final “el poder divino de tu Diestra” se repite entonado).
Kondakion (leido)
Tú resucitaste de la tumba, oh Salvador y Redentor, pues Tú eres
Dios. Tú derribaste las puertas del Hades y resucitaste al tercer día.
(el final “y resucitaste al tercer día” se repite entonado).Ikos(leido)
Que todos ofrezcamos acción de gracias y eterna alabanza a Cristo, el
Dador de Vida, quien al tercer día resucitó de entre los muertos
y de la tumba. Ese día, Su poder derribó las puertas de la muerte.
Él trajo la muerte para el Hades, y aniquiló el aguijón
de la muerte. Él liberó a Adán y a Eva. Que todo mortal
ofrezca acción de gracias y ferviente alabanza y exclame: “Él
es el Señor Dios Todopoderoso, que resucitó al tercer día”.
(el final “que resucitó al tercer día” se repite entonado).
Kondakion (leido)
Lector: Siendo Todopoderoso,mi Salvador, Tú descendiste al Hades y derribaste
sus puertas. Siendo Creador, oh Cristo, Tú resucitaste de entre los muertos,
destruiste el aguijón de la muerte, y libraste a Adán de la vieja
maldición, oh Señor Filántropo. Por lo tanto, nosotros
exclamamos : “Sálvanos, oh Señor! “
(el final “Sálvanos, oh Señor!” se repite entonado).
Ikos(leido)
Las mujeres, habiendo escuchado las palabras del ángel, cesaron su lamento
y se alegraron. Temblorosas, ellas contemplaron Tu Resurrección, y vieron
a Cristo acercándose a ellas diciendo: “Regocijaos, pues he conquistado
al mundo y he liberado a los cautivos. Apresuraos, por lo tanto, a ir a los
discípulos. Contadles que voy antes que ellos a predicar en la ciudad
de Galilea”. Por eso, todos nosotros exclamamos a Ti: “Sálvanos,
oh Señor”.
(el final “Sálvanos, oh Señor!” se repite entonado).
Kondakion (leido)
Cristo nuestro Dios, el Dador de Vida, otorgó a la masa de mortales,
a través de la palma de Su mano vivificadora, resurrección desde
el Valle de las Tinieblas. Él ha resucitado para todos. Él es
el Salvador, la Resurrección, la Vida, y el Dios de todos.
(el final “y el Dios de todos” se repite entonado).
Ikos(leido)
Dador de Vida, nosotros los fieles alabamos y veneramos Tu Cruz y Tu Sepultura.
Tú has amarrado al Hades, oh Inmortal Señor. Siendo Dios Todopoderoso,
Tú resucitaste junto contigo a todos los muertos. Tú derribaste
las Puertas del Hades. Tú destruiste el poderío de la muerte.
Y por eso, nosotros los mortales, vivamente Te glorificamos: a Ti, el Resucitado,
que derrumbaste el mortal dominio del enemigo y resucitaste a todos los que
creen en Ti. El mundo fue librado de los dardos de la serpiente. Tú nos
libraste del engaño del enemigo, pues sólo Tú eres el Poderoso.
Reverentemente, alabamos Tu Resurrección por la cual nos salvaste, oh
Dios de todo.
(el final “y el Dios de todos” se repite entonado).
Kondakion (leido)
No surte efecto la muerte, no podrá retener más al hombre, pues
el Cristo desciende, desgarra y aniquila su dominio. Hades es tomado y los profetas
regocijan con una voz, cantando: El Salvador viene a por cuantos creen. Salid,
fieles todos, y recibid la resurrección.
(el final “Salid, fieles todos, y recibid la resurrección.” se repite entonado).
Ikos(leido)
Hoy, el infierno se estremece ante ti con Hades y la muerte, pues eres uno de
la Trinidad. Terremotos devastan la tierra y los porteros del infierno huyen
al contemplarte. El cosmos entero, con los profetas, se alegra y te canta, Redentor
y Dios nuestro, el himno de la victoria, pues asolas el dominio de la muerte.
Exclamad y anunciad a Adán y su descendencia: Salid, fieles todos, y
recibid la resurrección.
(el final “Salid, fieles todos, y recibid la resurrección.” se repite entonado).
Kondakion (leido)
Alzas a los muertos al levantarte de la tumba y resucitas a Adán. Eva
se alegra y baila al son de tu Resurrección y con ella los confines del
universo, O Misericordioso, magnifican tu resurrección de entre los muertos.
O Todo misericordioso.
(el final “O Todo misericordioso. ” se repite entonado).
Ikos(leido)
Entregados todos los dominios de Hades al anatema, a excepción de los
muertos que resucitas, O Señor que angustiosamente sufres, te presentas
a las mirróforas y trasformas su pena en júbilo, das los símbolos
de la victoria a los apóstoles, O mi Salvador y dador de vida, convirtiéndote
en la llama que hacer brillar a la creación. Por lo que, O Amigo del
hombre, el mundo magnifica por tu resurrección de entre los muertos,
O Todo-misericordioso.
(el final “O Todo misericordioso. ” se repite entonado).
Y a continuación el SALMO 50 Modo 2º
• Ten piedad de mí ¡oh! Dios, según tu gran misericordia
y según la multitud de tus conmiseraciones, borra mi iniquidad.
• Además lávame de mi iniquidad y límpiame de mi pecado.
• Porque yo conozco mi iniquidad y mi pecado está delante de mí
siempre.
• Sólo contra Ti he pecado y he cometido malicias delante de ti,
como para que seas justificado en tus palabras y venzas al ser juzgado.
• Pues, he aquí que, fui concebido en medio de iniquidades y mi
madre me gestó en medio de pecados.
• Pues, he aquí que, has amado la verdad; me has manifestado lo
ignoto y lo secreto de tu sabiduría.
• Me rociarás con un hisopo y seré limpio; me lavarás
y seré más blanqueado que la nieve.
• Me harás sentir regocijo y alegría, se regocijarán
mis huesos abatidos.
• Aparta tu rostro de mis pecados y borra todas mis iniquidades.
• Construye en mi un corazón limpio ¡oh! Dios, e inaugura
un espíritu recto en mis entrañas.
• No me deseches de tu rostro y tu Espíritu Santo no retires de
mí.
• Concédeme la alegría de tu salvación y sostenme
con un espíritu conducente.
• Enseñaré a inicuos tus caminos y los impíos volverán
a Ti.
• Líbrame de sangres ¡oh! Dios, Dios de mi salvación;
se regocijará mi lengua con tu justicia.
• Señor abrirás mis labios y mi boca anunciará tu
alabanza.
• Porque si hubieses querido (un) sacrificio, te lo hubiese dado; (pero)
no te complacerán los holocaustos.
• Sacrificio para Dios es el espíritu contrito; Dios no aniquilará
a un corazón contrito y humillado.
• Señor, beneficia a Sion con tu complacencia y se construirán
las murallas de Jerusalén.
• Entonces te complacerá el sacrificio de justicia, la oblación
y los holocaustos.
• Entonces elevarán sobre tu altar becerros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Por las plegarias, oh Misericordioso Señor, de los Apóstoles,
lava la multitud de mis ofensas.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Por las plegarias, oh Misericordioso Señor, de la Theotokos, lava la
multitud de mis ofensas.
Vers: Ten piedad de mí ¡oh! Dios, según tu gran misericordia
y según la multitud de tus conmiseraciones, borra mi iniquidad.
Pendicostarion Modo 2º
Verdaderamente Jesús ha resucitado tal como lo había anticipado
y El nos ha otorgado vida eterna y gran misericordia.
Sacerdote: Salva ¡oh! Dios a tu pueblo y
bendice a tu herencia; visita a tu mundo con misericordia y conmiseración;
exalta el flanco de los cristianos ortodoxos y envíanos tus abundantes
misericordias; con las intercesiones de nuestra inmaculada Señora, Madre
de Dios y siempre virgen María, con la fuerza de la preciosa y vivificadora
Cruz; las protecciones de las veneradas Potestades incorpóreas celestiales;
las plegarias del venerado glorioso profeta, precursor y bautista Juan; de los
santos gloriosos y muy afamados Apóstoles; de nuestros Santos Padres,
grandes Jerarcas y Maestros Ecuménicos, Basilio Magno, Gregorio Teólogo
y Juan Crisóstomo, Atanasio y Cirilo, Juan Limosnero, patriarcas de Alejandría;
de Nicolás de Myra, Spiridon Obispo de Trimitós, los milagrosos;
de los santos gloriosos grandes mártires Jorge el Victorioso, Demetrio
derramador de ungüento, Teodoro el cadete y Teodoro el General; de los
sacerdotes mártires Jarálambos y Eleuterio; de los santos gloriosos
y victoriosos Mártires; de nuestros santos e inspirados padres, (del
santo del Templo, si no fue mencionado antes), de los santos y justos proge-nitores
de Dios Joaquín y Ana, (del santo del día, si se festeja), y de
todos tus santos; te suplicamos Señor único y rico en misericordia,
escúchanos a nosotros los pecadores, que te rogamos y ten piedad de nosotros.
Cantor: Señor ten piedad. (12)
Sacerdote: Con la misericordia, la compasión y la fi-lantropía
de tu Hijo unigénito, con quien eres bendito, junto a tu santísimo
y bondadoso y vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos.
Cantor: Amen.
Diácono: Exaltemos a la Madre de Dios y Madre de la luz honrándole
con himnos.
Cantor:
Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios,
mi Salvador.
Más venerada que los Querubines e más más gloriosa, sin
parangón, que los Serafines; La que dio a luz, sin deterioro alguno,
a Dios Verbo. A la verdadera _eotokos, a Tí exaltamos.
Porque ha mirado la humilde condición de su sierva; porque desde ahora
me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Más venerada que los Querubines...
Porque me ha hecho cosas grandes el Omnipotente. Es Santo Su nombre; y Su misericordia
va de generación en generación para los que le temen.
Más venerada que los Querubines...
Ha empleado la fuerza de Su brazo; ha confundido a los engreídos en el
pensamiento de sus corazones.
Más venerada que los Querubines...
Ha derribado a los poderosos de sus tronos ,y ha levantado a los humildes. Ha
colmado de bienes a los hambrientos, y ha enviado a los ricos con las manos
vacías.
Más venerada que los Querubines...
Ha recibido a Su siervo Israel, acordándose de Su misericordia, como
había dicho a nuestros Padres, a favor de Abraham y su descendencia para
siempre.
Más venerada que los Querubines...
Oda novena
Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh!
Dios con tu gracia
Cantor: Señor, ten piedad.
Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy
bendita, gloriosa Señora Theotókos y siempre virgen Maria y a
todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a
Cristo Dios.
Cantor: _ _í, Señor.
Sacerdote: Porque a Ti te alaban todas las Potestades celestiales y a Ti elevan
glorias al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos.
Cantor: Amen
Santo es el Señor nuestro Dios. (2)
Exaltad al Señor nuestro Dios y prosternaos ante el estrado de sus pies:
Santo es Él.
Exapostilario 1º
Al monte de Galilea con los discípulos subamos con fe para escuchar a
Cristo proclamar su dominio sobre todo cuanto en el cielo y sobre la tierra
existe y recibiremos el mandamiento de bautizar a las naciones en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, el cumplimiento de su promesa
para sus elegidos hasta el final de los días a través de los santos
misterios.
Theotokion
Eres Virgen y Theotokos y magnificas con los discípulos en la visión
del Cristo resucitado de la tumba al tercer día, según su palabra,
Quien se persona a los discípulos para encomendarles la doctrina y las
primicias de la salud, mandándoles bautizar en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo, como señal de nuestra fe en su
resurrección y, O Señora, te magnificamos.
Exapostilario 2º
La piedra quitada es la alegría de las mirróforas que escuchan
al joven sentado sobre la tumba decir: “Anunciad a los discípulos
con Pedro que Cristo resucita y que se adelanten al monte de Galilea, donde
Él, según su palabra, se hará ver.
Theotokion
Antes de tu concepción, O Cristo, el ángel trae a la Virgen la
misiva y quien quita la piedra de tumba es el ángel. El primero es portador
no de penoso recado sino júbilo inefable, y el segundo, antes de lamentar
la muerte, anuncia la resurrección a las mujeres y tus elegidos, glorificándote,
O Dador de la vida.
Exapostilario 3º
No dude ninguno. ¡Cristo resucita! Se la aparece a María y cuantos
en el país lamentan su muerte lo ven. Una vez más, se persona
entre los once apóstoles mientras cenan y los manda a bautizar al mundo
entero. Luego, asciende tal como descendió a su sitio en el cielo y avala
la doctrina de los apóstoles mediante milagros.
Theotokion
Eres el Sol que hoy resucita de la tumba como el desposado que se levanta del
tálamo nupcial. Concédenos la luz, O Destripador del infierno
y Vencedor de la muerte, por Aquella que te da a luz, la luz que enciende nuestros
corazones y nuestras almas y nos conduce por los senderos de tus mandamientos
y por el camino de la paz.
Exapostilario 4º
Resplandor de las virtudes el relámpago que alumbra las figuras de hombres
revestidos de ropajes fulgurantes, congregados alrededor de la tumba de la vida,
y las mirróforas prosternándose hasta la tierra. Venid a conocer
la doctrina de la resurrección de Quien es soberano en los cielos y a
la tumba corred con Pedro en pos de la vida. Allí quedaros, maravillados
ante el milagro, para contemplar al Cristo.
Theotokion
Ilumina, O Dador de la vida, los corazones de cuantos te magnificamos, diciendo:
¡Alégrate, Señor, que transformas la pena de nuestros progenitores
y das al mundo el júbilo de la resurrección! Y concédenos
el fulgor de tu misericordia que seamos dignos de exclamar: ¡Gloria a
tu resurrección, O Dios-hombre!
Exapostilario 5º
Es el Cristo. Es él la vida y el camino que resucita de entre los muertos.
Él es Quien acompaña a Cleopas y Lucas por el camino y se da a
conocer en Emaus en la fracción del pan. Y arden sus entrañas
y sus corazones por el camino con las palabras que consideran por separado cuanto
las Escrituras sobre él contienen. Exclamad con éstos: ¡Resucita!
Y Pedro lo ha visto.
Theotokion
Ante tu insondable misericordia, Creador mío, me prosterno. Eres Quien
asume la vaciedad de la naturaleza humana corruptible para salvarla y consiente
nacer, aun siendo Dios, de la Doncella inmaculada que como yo es criatura del
Altísimo. Eres Quien baja hasta hades para concederme la salud por las
intercesiones de Aquella, O misericordiosísimo Señor, que te da
a luz.
Exapostilario 6º
Pruebas bocado, como muestra, O Salvador, de tu naturaleza humana, tras tu resurrección
de la tumba y les enseñas la doctrina del arrepentimiento en persona
antes de ascender hasta tu Padre en el cielo, prometiéndoles la efusión
del Paráclito. ¡Eres el todo Dios-hombre! ¡Gloria a tu resurrección!
Theotokion
De las infinitas torrentes de tu sangre, O Virgen y Toda-santa, el Mismísimo
Creador y Dios de todo se ase de carne mortal. Así, la naturaleza corruptible
se conforma a la perfección manteniéndose, después del
parto, inviolable tal como lo era antes del parto. Por lo que cuantos te adoramos
cantamos: ¡Alégrate, O Soberana del mundo.
Exapostilario 7º
Es María quien anuncia que el Señor ya no está y corren
a la tumba Simón Pedro y el otro discípulo amado del Cristo. Ahí
se hallan ante el sudario abandonado en su interior y se encuentran con el paño
que envolvía su cabeza doblado al lado. Cuanto ven ocultan hasta que
ven al Cristo.
Theotokion
Pones en obra maravillas, magníficas e insondables, O Cristo misericordioso.
Inefablemente naces de una Joven virgen, aceptas la cruz y sufres la muerte.
Eres Tú Quien resucita en gloria para rescatar nuestra naturaleza de
la muerte. ¡Gloria a tu gloria, Cristo! ¡Gloria a tu potestad!
Exapostilario 8º
Maravillada por la visión de dos ángeles en la tumba, María
confunde al Cristo con el jardinero y le implora. “¿Dónde
ocultas, señor, el cuerpo de mi Jesús?” Pero se le abren
los ojos cuando le oye decir: “No me toques. Ve a mis hermanos y anúnciales
que asciendo hasta mi Padre.”
Theotokion
Inefable portadora de Quien es Uno de la Trinidad que cuenta con doble naturaleza
y doble energía, aun siendo solo una única Hipóstasis,
te rogamos intercedas por cuantos te magnificamos con fe y nos refugiamos en
ti, O Soberana y Theotókos, para que Él nos libre de los ataques
del maligno.
Exapostilario 9º
Penetras, Maestro, en el interior atravesando la puerta atrancada y concedes
a los apóstoles con tu aliento el Espíritu Santo. Les mandas salir
a perdonar y retener los pecados del mundo. Llegas ocho días más
tarde para que Tomás examine las llagas de tu costado y tus manos. Y
con él entonamos: ¡Eres Señor y Dios!
Theotokion
Te despojas al tercer día, O Esposa de Dios, del dolor que en el corazón
conservas como madre tras la pasión y sufrimientos de tu Hijo. Te colma
el júbilo, O Virgen santa, y con los discípulos glorificas y adoras
a ese Hijo. ¡Salva a cuantos te llamamos Madre de Dios!
Exapostilario 10º
En el mar de Tiberíades, los hijos de Zebedeo, Natanael y Pedro y dos
otros antiguos discípulos pescan con Tomás. Tal y como manda Cristo,
echan las redes al estribor y pescan grandes cantidades de peces. Pedro sabe
y se echa al agua en pos de él. Ésta es la tercera vez que aparece
ante ellos y les muestras pan y pescado sobre brasas.
Theotokion
Ruega, Virgen, al Señor resucitado de la tumba al tercer día,
O Abogada de cuantos te magnificamos y te bendecimos con ternura. Eres el refugio
de nuestra salvación y a ti recurrimos como nuestra mediadora ante Él.
Porque somos tu heredad y tus fieles, O Theotókos, y en ti buscamos nuestro
socorro.
Exapostilario 11º
Tras la divina resurrección, es el Señor Quien pregunta tres veces
a Pedro: “¿Me amas?” como prueba para ser mayoral de su rebaño.
Sin embargo, cuando Pedro ve al otro que Jesús amaba, le pregunta al
Maestro: “Y éste, ¿qué?” A lo que le responde:
“Si yo quiero que éste se quede hasta que yo venga, querido Pedro,
a ti, ¿qué?”
Theotokion
¡Temible Misterio! ¡Insondable y gloriosa maravilla! Por la muerte
es asolada la muerte. ¿Quién no va a adorarte? ¿Quién,
O Verbo, no venera tu resurrección? ¿Qué de la Theotokos
que sin mancha te da el nacer según la carne? Por sus intercesiones,
líbranos del infierno.
Modo que corresponda.
Cantor: ¡Todo aliento alabe al Señor! ¡Alabad al Señor
del Cielo, alabadle en las alturas! ¡A Ti pertenece la alabanza oh Dios!
¡Alabadle todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos!¡A
Ti per1enece la alabanza oh Dios!
Versos Tono 1º
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Oh Cristo, nosotros alabamos Tu Pasión redentora y glorificamos Tu Resurrección.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Tú soportaste la Cruz, Tú anulaste a la muerte y Tú resucitaste
de entre los muertos. Trae la paz a nuestras vidas, pues Tú eres Todopoderoso.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!
Tú Resurrección destruyó a la muerte y elevó a la
humanidad, oh Cristo. Haznos dignos de alabarte y de glorificarte con pureza
de corazón.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
La glorificación de Tu condescendencia es acorde a Tu divinidad, y nosotros
Te alabamos, oh Cristo. Tú naciste de una Virgen, pero, aún así,
permaneciste siempre inseparable del Padre. Como hombre, Tú sufriste
y voluntariamente soportaste la Cruz. Para salvar al mundo, Tú resucitaste
de la tumba y saliste de la misma como si esta fuese una cámara nupcial.
La Gloria sea a Ti.
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Dichoso árbol al que Te clavaron por cruz dando muerte a la desvergüenza
del enemigo. ¡Vaya escalofrío estremece a la creación entera
por pudor a Ti! ¡El infierno desgárrese ante el vigor de Tu fuerza!
Tú que resucitas a los muertos del sepulcro y abres el paraíso
al ladrón, O Cristo Dios nuestro. ¡Gloria a Ti!
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
Madrugando, se acercan hasta Tu tálamo, lamentándose, y presencian
como yace desgarrado el sepulcro y como el ángel les anuncia cual novedosa
y espantosa maravilla, que volviéndose a los apóstoles les proclaman
que el Señor resucita para colmar el mundo de Su gran misericordia.
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
Adoramos, O Cristo, Dios nuestro, los zurriagazos de Tu pasión y el sacrificio
desvelado un domingo en Sión al final de los días, pues traes
la luz a los que duermen en tinieblas, Sol de Bondad, alumbrándolos a
la iluminación que jamás desvanece. Gloria a Ti, O Señor.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
Escucha, vil raza de Judá, ¿qué de los cobardes que recurren
a Pilatos? ¡Que responda el destacamento vigilante! ¿No se había
sellado la tumba? ¿Dónde esconden el cadáver allí
sepultado? ¿Por cuantas monedas se comercia con el Tesoro innumerable?
¿Quién se lo habrá robado? ¿Cómo podéis
negar la resurrección del Crucificado, prófugos judíos?
Resucita de entre los muertos el que es Solo Uno para colmar el mundo de Su
gran misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothinon según corresponda
Versos
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Toda la creación Te glorifica con cada respiración, oh Señor.
Por Tu Santa Cruz. Tú destruiste la muerte. Que Tu Resurrección
de entre los muertos sea conocida por todas las naciones. Sólo Tú
eres el Señor de la Humanidad.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Responded, oh Judíos, cómo fue que los soldados perdieron al Rey
que estaban cuidando? Por qué no pudo la piedra contener a la Roca de
Vida? Dadnos al que está sepultado, o adorad con nosotros al que ha resucitado,
proclamando: “Gloria a la multitud de Tus gracias, nuestro Salvador, gloria
a Ti”.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!
Regocijaos, oh naciones, y alegraos; pues el ángel se ha sentado sobre
la piedra de la tumba, y nos ha dado las buenas nuevas, diciendo: “Cristo
el Salvador del mundo ha resucitado de entre los muertos. Él lo ha llenado
todo con Su dulce fragancia. Regocijaos, oh naciones, y alegraos.”
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
Antes de ser concebido, oh Señor nuestro Dios, un ángel anunció
esta concepción saludando a la llena de gracia. Ahora un ángel
ha rodado la piedra de la tumba, glorificada por Tu Resurrección. El
primer ángel habló con expresiones de gozo en vez de dolor, el
otro nos trajo las buenas nuevas del Señor que otorga vida en lugar de
muerte. Por lo tanto, nosotros clamamos a Ti, oh Benefactor de todos: “Gloria
a Ti, oh Señor!”
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Las lágrimas de las mujeres no estropean las aromáticas fragancias
con las que ungen tu sepulcro, O Salvador, y de sus labios fluye el gozo, pues
dicen: ¡El Señor resucita!
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
Alabad a Cristo nuestro Dios, O naciones y pueblos todos, a Aquel que por su
propia voluntad sufre la cruz y desciende a los infiernos tres días.
Adorad su Resurrección de entre los muertos que alumbra todas los confines
de la tierra. Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada
tu mano no olvides a tus humildes por siempre
Crucificado y sepultado por tu propia voluntad, O Cristo, despojas a la muerte,
pues eres Dios y Maestro y concedes al mundo la vida eterna y gran misericordia.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
Vosotros, nos hacéis dignos de un gran milagro, O canallas, al sellar
la entrada de la tumba con la piedra y los centinelas vigilantes lo saben. Pues,
hoy resucita del sepulcro, y habéis dejado dicho a los soldados: "Decid
que sus discípulos vienen y secuestran el cadáver mientras dormís."
Aun así, ¿quién secuestra cadáveres desnudos? Éste,
siendo Dios, resucita por su propia autoridad. Mas, se despoja del sudario en
el que fue enterrado. Venid, judíos, e inspeccionad el sello, aun intacto.
Pues Éste es el que pisotea la muerte y concede al género humano
la vida eterna y la gran misericordia
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothinon
Versos
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Venid naciones, y conoced el poder de este misterio. Cristo el Salvador, el
Verbo que existió desde el principio, fue crucificado por nosotros. Él
voluntariamente aceptó su sepultura y resucitó de entre los muertos
para salvar al mundo. Venid, adorémoslo a Él.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Los guardias han contado acerca de Tus maravillas, oh Señor, pero la
asamblea de la vanidad llenó sus diestras con sobornos, pensando de que
así ellos podrían ocultar Tu Resurrección, la cual el mundo
glorifica. Ten piedad de nosotros.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!
La noticia de la Resurrección ha llenado todo de gozo. María Magdalena
fue a Tu sepulcro y encontró al ángel en brillantes vestiduras
sentado sobre una piedra y diciendo: “Por qué buscáis al
Vivo entre los muertos? Él no está aquí, sino que ha resucitado
tal como Él mismo había anticipado. Él va antes que ustedes
a Galilea”.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
En Tu Luz, Amante Señor, nosotros vemos la luz. Tú resucitaste
de entre los muertos, otorgando la salvación a la raza humana, para que
toda la creación Te glorifique a Ti, el único libre de pecado.
Ten piedad de nosotros.
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Señor, con lágrimas, las Miróforas Te ofrecieron un himno
a la mañana muy temprano. Ellas vinieron a Tu tumba con especias aromáticas,
apresurándose a ungir Tu Cuerpo Inmaculado. Un ángel sentado sobre
la piedra les dijo: “Por qué buscáis al Vivo entre los muertos?
Él ha pisoteado a la muerte, y ha resucitado pues es Dios, otorgando
a todos gran misericordia”.
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
El ángel resplandeciente, sentado sobre tu sepulcro vivificador, anuncia
a las mirróforas, diciendo: El Redentor vacía los sepulcros y
despoja a Hades. Es Dios que resucita al tercer día, el Único
y omnipotente.
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
El primer día de la semana, María Magdalena, llegando a la tumba,
te busca, pero lamentase, al no encontrarte, y exclama con llantos: ¿Cómo
así, O Salvador mío, te ocultan? Y se escuchan las voces, desde
el sepulcro, de la pareja angelical sentada en su interior, que pregunta: ¿Por
qué lloras, mujer? Ella responde: Son lágrimas de pena, pues han
secuestrado de la tumba a mi Señor. No sé dónde lo ocultan.
Y girándose, le contempla y reconociéndole, exclama en el acto:
Mi Señor y mi Dios, gloria a ti.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
Hebreos cuantos intentan ocultar la Vida en la tumba. Y ladrón, el que
con la llave del arrepentimiento abre el Edén, confesando: Aquél
conmigo, que por mi causa aceptar ser crucificado y colgado de la cruz a mi
lado, es el que se me manifiesta sobre el trono con el Padre. Es el Cristo,
nuestro Dios, que posee la gran misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothino...
Versos
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Tú soportaste la Cruz y la muerte y resucitaste de entre los muertos,
oh Poderoso Señor. Nosotros te alabamos, nosotros glorificamos Tu Resurrección.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Por Tu Cruz nos liberaste de la antigua maldición. Por Tu muerte Tú
destruiste la tiranía del demonio sobre nuestra naturaleza. Por Tu Resurrección
Tú llenaste todo de alegría. Por lo tanto, oh Señor Resucitado,
nosotros exclamamos: “Gloria a Ti”.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!Condúcenos hacia Tu verdad a través de Tu Cruz, oh
Cristo Salvador nuestro, y líbranos de la trampa del enemigo. Tú,
que resucitaste de entre los muertos, nos resucitas también a todos los
que hemos caído en pecado, Señor Filántropo. Extiende Tu
brazo hacia nosotros, a través de las intercesiones de Tus Santos.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
Hijo Unigénito de Dios, nunca separado del seno del Padre: Tú
viniste a la tierra por amor. Te convertiste en hombre pero permaneciste inalterable
en Tu naturaleza. Sufriste en la carne a través de la Cruz y la muerte,
pero Tu divinidad permaneció incólume. Sólo Tú eres
el Todopoderoso, que resucitó de entre los muertos, otorgando vida inmortal
a toda la humanidad.
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Padeces en tu carne, aceptas la muerte y nos concedes la inmortalidad, O Salvador.
Yaces en la tumba para liberarnos de Hades. Nos resucitas contigo. Porque eres
hombre padeces, no obstante resucitas porque eres Dios. Por ello, alzamos las
voces, exclamando: Gloria a ti, O Señor y Dador de vida, el Único
y Amigo del hombre.
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.Rómpanse
las piedras, O Salvador, cuando hincan tu cruz en el calvario. Se estremecen
los porteros de Hades cuando te colocan como a un mortal en el sepulcro. Y una
vez anulado el dominio de la muerte, concedes por tu resurrección la
incorruptibilidad a todos los muertos, Salvador. Gloria a ti, O Señor
y Dador de vida.
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
Tan ansiosas están las mujeres porque resucitas, O Cristo Dios, que María
Magdalena adelanta a las demás. Encontrando que la piedra del sepulcro
la han retirado, ve al ángel sentado en el interior que les pregunta:
¿por qué buscáis a Aquél que vive entre los muertos?
Resucita para la salud del universo porque es Dios.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
Ese Jesús que custodiabais ¿dónde está? O judíos,
¿dónde está Aquél que sepultasteis bajo la lápida
sellada?. Entregad el cadáver, vosotros que rechazáis la vida.
Entregad al sepultado, o sino creed más bien que Aquél es el Resucitado.
Incluso no pretendáis ocultar la resurrección del Señor,
que las piedras mismas crujirán y la mismísima lápida que
sellaba el sepulcro dirá: ¡Gran misericordia la tuya! ¡Gran
misterio de tu economía! O Salvador nuestro, gloria a ti.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothino...
Versos
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Oh Señor, Tú saliste de la tumba sellada por Tus transgresores,
de la misma manera en que saliste de la Virgen. Tus ángeles incorpóreos
no sabían cómo Te encarnaste. Los soldados que cuidaban Tu cuerpo
no se dieron cuentan de cuando resucitaste. Ambos hechos fueron preservados
en el secreto para aquellos que buscan el conocimiento de ellos. Estos milagros
fueron revelados a aquellos quienes en la fé adoran el misterio que nosotros
alabamos. Otórganos, por lo tanto, gozo y gran misericordia.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Señor, Tú rompiste las cadenas eternas y destruiste las ataduras
de la tumba. Como testimonio de Tu verdadera Resurrección al tercer día,
dejaste Tus lienzos funerarios. Tú, a quien estaban cuidando en una gruta,
fuiste antes que todos a Galilea. Grande es Tu misericordia. Ten piedad de nosotros,
oh Incomprensible Salvador.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!
Las mujeres se apresuraron en ir a la tumba para verte a Ti, el Cristo, quien
padeció por nosotros. Cuando ellas llegaron, ellas encontraron allí
a un ángel, sentado sobre una piedra. Como retrocedieron llenas de miedo,
él les gritó: “El Señor ha resucitado. Decidle a
los discípulos que el Salvador de nuestras almas ha resucitado”.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
Señor, Tú entraste a través de las puertas cerradas al
lugar donde se encontraban Tus discípulos de la misma manera en que saliste
de la tumba sellada. Oh Salvador, por clemencia les mostraste las marcas sobre
Tu carne de la Pasión que soportaste. Como descendiente de David, Te
sometiste a las heridas; como Hijo de Dios, libraste al mundo. Grande es Tu
misericordia, Incomprensible Salvador, ten piedad de nosotros.
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Señor, eres Rey eterno y Creador de todas las cosas. Padeces en la carne
la crucifixión y la sepultura para liberarnos todos de Hades. Eres nuestro
Dios. No conocemos ningún otro aparte de ti.
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
Señor, no hay quién logre divulgar el resplandor de tus milagros,
ni quién puede dar razón de tus insondables misterios. Que por
designio tuyo, te haces hombre por nuestra causa, manifestando el poderío
de tu hacer. Pues, tu cruz abre al ladrón el paraíso, y tu sepultura
revienta los barrotes de Hades. Tu resurrección es el fermento del universo.
¡O Compasivo, gloria a ti!
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
Cargadas de mirra llegan de madrugada al sepulcro las mirróforas para
ungirte, a ti, el Logos inmortal y Dios. Regresan jubilosas, según la
palabra del ángel, para informar a los apóstoles que tú,
la Vida de todo, resucitas. Concedes la expiación al mundo y la gran
misericordia.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
El sepulcro teóforo custodiado de hombres que a los judíos dicen:
¡Menuda idiotez la vuestra! Es inútil querer ocultar a Aquél
que no puede ser contenido. Acaso por vuestro afán de ocultar la resurrección
del crucificado, no lográis todo lo contrario, dando a conocer el hecho
extensamente. ¡Menuda tontería la vuestra, O Sanedrín! Os
convocáis aun otra vez con el fin de encubrir lo qué no puede
ser ocultado. ¿Por qué? Mas bien, atendednos. Creed la verdad
del hecho. El ángel fulgurante, baja del cielo y retira la lápida.
Cuan aterrador es su aspecto que quedamos como muertos, sin embargo las mirróforas
escuchan que les interroga, diciendo: Mirad a los guardias. ¿Veis cómo
se quedan muertos de pavor? ¿Ya veis los sellos rotos y Hades vacío?
¿Por qué buscáis entre los muertos a Aquél que anula
el dominio de Hades y extirpa el aguijón de la muerte? Corred y anunciad
la Resurrección a los apóstoles. Clamad a voces: En verdad resucita
el Señor que posee la gran misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothino...
Versos
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Tu Cruz, oh Señor, es la Vida y la Resurrección de Tu pueblo.
Confiados en esa Cruz, nosotros Te alabamos, nuestro Dios Resucitado. Ten piedad
de nosotros.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Soberano Señor, Tu sepultura abrió el paraíso a la humanidad.
Libres de toda corrupción, nosotros Te alabamos, nuestro Dios Resucitado.
Ten piedad de nosotros.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!
Alabemos a Cristo, quien resucitó de entre los muertos, junto al Padre
y al Espíritu Santo. Exclamemos juntos diciéndole: “Tú
eres nuestra Vida y nuestra Resurrección, ten piedad de nosotros”.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
Tú resucitaste de entre los muertos en tres días tal como se había
escrito, oh Cristo, y resucitaste a nuestros antepasados contigo. Por lo tanto,
la humanidad Te glorifica y alaba Tu Resurrección.
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Cuan grande y pavoroso el misterio de tu resurrección, O Señor,
emerges del sepulcro como del tálamo nupcial aparece el Desposado. Destruyes
la muerte por la muerte para liberar a Adán. Por ello, los ángeles
del cielo en coro y los hombres sobre la tierra glorifican tu compasión
con nosotros, O Amigo del hombre.
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
O impiós, Judíos, ¿qué de los sellos? ¿Dónde
está el importe de vuestra soborno a los guardias? Diréis que
ha sido robado el tesoro, cuando resucita pues es Todopoderoso. Verdadera vergüenza
la vuestra es renegar del Cristo, Señor de la gloria, Aquél que
sufre, es sepultado y resucita de entre los muertos. A Aquél adoramos.
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
Sellasteis la tumba ¿Cómo así os robaron, O Judíos?
¿No la custodiasteis con guardias? ¿No la sellasteis, pues? Acaso
podrán contener vuestras compuertas cerradas al rey que de ella emerge.
Rendid cuentas del cadáver, sino adoradle con nosotros porque es Dios,
juntos cantemos: "¡Gloria a tu cruz, O Señor! Gloria a tu
Resurrección!" .
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
A tu sepulcro vivificador, se acercan la compañía de mujeres mirróforas,
lamentándose. Traen consigo los ungüentos, proponiéndose
ungir tu Cuerpo inmaculado. Encuentránse al ángel resplandeciente,
sentado sobre la piedra, que les interroga, diciendo: "¿Por qué
lloráis por él, que desde su costado vierte la plenitud de la
vida sobre el mundo? ¿Acaso buscáis al inmortal en la tumba, como
si fuese mortal? Id a los Discípulos, corred y anunciadles la alegría
universal de su gloriosa resurrección." Por la resurrección,
ilumínanos, O Salvador, y concédenos el perdón y la gran
misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothino...
Versos
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
Cristo resucita de entre los muertos, desgarra las ataduras mortales. Proclama
pues, O tierra entera, la alegría del evangelio, y ensalzad, O cielos,
la gloria de Dios.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Contemplamos la resurrección del Cristo, ¡adorad al Señor
santo! ¡Al único Inmaculado, Jesús!
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!Sin cesar adoramos la resurrección del Cristo que nos salva
de nuestros pecados. Bendito sea el Señor Jesús que nos muestra
la resurrección.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
Por los bienes recibidos, ¿qué ofrecemos al Señor? Es Dios
Quien por nuestra causa se manifiesta entre los hombres. Es el Logos que se
encarna y habita entre nosotros para rescatar nuestra naturaleza corrupta. Se
acerca el Dador de todo bien al hombre malagradecido; viene el Libertador al
preso; sale el Sol de Justicia para cuantos yacen en tinieblas. Sufre sobre
la cruz Quien es Impasible. El Rayo de luz penetra hasta el vientre del infierno
y Aquél que es la Vida termina con la muerte allí, siendo la resurrección
de los sepultados. Por ello exclamamos: ¡Gloria a ti, Dios nuestro!
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Rompes, Señor, los portales del infierno y das fin al dominio de la muerte
por la majestad de tu poderío. Mediante tu divina y gloriosa resurrección,
como Soberano y Dios omnipotente que eres, levantas al muerto que yace en la
penumbra desde el principio de los tiempos.
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
Venid, alegraos en el Señor y regocijaos por su resurrección,
pues alza consigo a los muertos, liberando a cuantos incurren la pena irrevocable
del infierno. Porque es Dios, concede la vida eterna a su creación y
la gran misericordia.
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
El ángel deslumbrador sobre la piedra de aquel sepulcro vivificador proclama
a las mirróforas la buena nueva: “El Señor resucita, según
su palabra. Id y anunciad a sus discípulos que él se les adelanta
a Galilea, pues al universo entero concede la vida eterna y la gran misericordia.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
Judíos, vosotros infractores de la Ley, ¿cómo podeis rechazar
la piedra angular? La piedra que Dios coloca en Sión, Aquél que
hace manar de la piedra en el desierto agua y vierte desde su costado ríos
de inmortalidad. Es ésta la piedra, tajada del Monte Virgen sin intervención
humana. En las nubes del cielo viene uno como un Hijo del hombre que se dirige
hacia el Anciano de Daniel, y su reino no tendrá fin.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothino...
Vers: Para ejecutar en ellos los que estaba escrito: esto es gloria para todos
los que tienen fe en Él.
No titubeas sobre el trono de tu divinidad, O Señor, aun cuando eres
llevado ante el tribunal de Poncio Pilatos para ser juzgado, permaneciendo inconmovible
a la diestra del Padre. Derogas la esclavitud del mundo impuesta por el Demonio,
O Compasivo y Amigo del hombre, por tu resurrección entre los muertos.
Vers: Alabad al Señor en sus lugares santos, alabadle en el firmamento
de su fortaleza
Resucitas, aun cuando los judíos, dándote por muerto, ocultan
en la tumba el cuerpo sin vida, O Señor, y sus centinelas te escoltan,
como a un rey dormido, y sellan la entrada de la tumba por ser el erario de
la vida; y concedes la incorruptabilidad a nuestras almas.
Vers: Alabadle por sus poderosas hazañas, alabadle por la plenitud de
Su Majestad!
Concedes la santa cruz a tus fieles, O Señor, como arma contra el Maligno
que tiembla cogido de terror e incapaz de contemplar el fulgor de su potestad.
Por la cruz resucitas a los muertos y derogas la muerte. Por ello, adoramos
tu sepultura tri-diurna y tu resurrección.
Vers: Alabad al Señor al son de la trompeta, alabadle con arpa y con
lira!
Aterra a los vigilantes tu Angélico heraldo que proclama tu resurrección
pero el mismo tranquiliza a las mirróforas espantadas, diciéndo:
“¿Cómo así buscáis entre los muertes a Quien
es vida? Porque es Dios resucita y concede al universo el don de la vida.
Vers: Alabadle con timbal y con danza, alabadle con cuerdas y con flauta!
Sufres en la cruz, aun siendo impasible en tu Divinidad. Aceptas la sepultura
tri-diurna para afianzarnos de nuestra esclavitud al enemigo y nos concedes,
Cristo Dios, la inmortalidad conduciéndonos a la vida de tu resurrección,
O Amigo del hombre.
Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.
Adoro, O Cristo, y glorifico y ensalzo tu resurrección del sepulcro a
través de la que nos liberas de la pena de Hades de la que ninguno se
libraba. Porque eres Dios, concedes al mundo la vida perdurable y la gran misericordia.
Vers: Levántate, Señor, mí Dios, y sea ensalzada tu mano
no olvides a tus humildes por siempre
Los malhechores destacan una compañía a la tumba y erario de tu
cuerpo sin vida y sellan la entrada. Pero eres Dios, inmortal y omnipotente,
y resucitas al tercer día.
Vers: Te alabaré Señor con todo mi corazón y cantare todas
tus maravillas.
Nada más entrar y de un golpe rompes los umbrales de Hades, Señor.
Desde su madriguera, el Diablo exclama: “¿Quién es éste?
¿Cómo así escapa el destino de los abismos terrenales?
¿Cómo así arrasa el dominio penitenciario de la muerte,
pisoteándolo como una triste tienda? Me lo trago, pensándolo presa
mortal, y acabo retorciéndome ante él, porque es Dios.”
O Salvador todopoderoso, ten piedad de nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Eothino...
En el día en el que asciende el Señor dejando la tierra, suben los apóstoles al monte. Estando el Señor entre ellos, le adoran e, instruidos en la doctrina de la autoridad universal que es suya, son enviados a anunciar hasta los confines de la tierra su resurrección de entre los muertos y su ascensión a los cielos. Es Cristo. Es Dios y Salvador de nuestras almas y les promete permanecer entre ellos en adelante y por siempre.
Se acercan las mujeres y María que trayendo bálsamos, se pregunta cómo harán para conseguir lo que más desean. Y viendo la piedra quitada, escuchan al angelical joven que calma el temor de sus corazones, decir: “¡El Señor resucita! Id y proclamad, pues, a sus mensajeros y discípulos. Decidles que se den prisa a Galilea, que allí verán cómo resucita de entre los muertos el Dador de la vida y Señor.
Los discípulos no creen a María Magdalena que les anuncia el evangelio del Salvador resucitado de entre los muertos que se deja ver, y son reprochados por su incredulidad. Sin embargo, armados de señales y maravillas, emprenden la batalla de la predicación. Eres alzado, Señor, y llevado al Padre, el Origen de la luz y los discípulos llevan noticia de ello con señales y maravillas a todo el mundo. Trasformados en luz, pues, por la obra de sus manos, glorificamos tu resurrección de entre los muertos, O Dios bondadoso.
Se acercan a la tumba de madrugada las mujeres, O Cristo, pero el cadáver que buscan ya no está. Por lo que oyen a unos varones revestidos de ornamentos decir: “¿Cómo así lo buscáis entre los muertos si vive? Resucita según su palabra. ¿La habéis olvido?” Las mujeres anuncian pues, convencidas de su visión, lo visto, pero los discípulos toman sus noticias por fantasías. Aun así, Pedro se adelanta y comprueba con sus propios ojos, glorificándote en sus adentros.
Que justos tus juicios, O Cristo. Haces a Pedro reconocer tu resurrección al ver el sudario dentro de la tumba. No te das a conocer a Lucas y Cleopas mientras andas con ellos por el camino de Emaus y te reprochan como a un forastero ajeno a lo sucedido en Jerusalén. Pero dispones el bien de tu creación, desvelando las profecías que a ti se refieren y dándote a conocer en la fracción del pan aun cuando haces arder sus corazones por el camino. Son ellos quienes anuncian la resurrección a los discípulos reunidos en sínodo. Por tu resurrección, ten piedad de nuestras almas.
Eres Cristo, la paz de todo el pueblo de Dios. Tras tu resurrección, te presentas entre tus discípulos que te creen ser un espíritu y les concedes la paz. Les muestras las manos y los pies para tranquilizarlos y aun así no se lo creen. Sin embargo les expones cuanto contienen las Escrituras, comes con ellos y les compartes tu doctrina. Mas, les concedes la promesa del Padre y los bendices antes de ascender hasta los cielos, por lo que unimos nuestras voces a las suyas, alabándote. Señor, gloria a ti.
He, las tinieblas y la madrugada, María. ¿A qué te acercas a la tumba, turbados tus pensamientos por las tinieblas? ¿Cómo así preguntas dónde está Jesús? Mirad, salen los discípulos de la tumba con el sudario en mano. Ésta es señal de la resurrección y cumplimiento de las Escrituras. Nosotros, también, con ellos y por ellos, creemos y entonamos tus alabanzas, O Cristo, Dador de vida.
No en vano derrama lágrimas María, esa merecedora de escuchar la doctrina angelical y de contemplar, O Cristo, tu rostro. Su afanes son terrestres y sujetos a la debilidad de su género, por lo que, siendo elegida, sin poder tocarte, O Cristo, para ser heraldo a los discípulos y proclamarles el evangelio de tu ascensión al Padre. Haznos dignos con ella, Señor y Amo.
Repetidamente entrarás, la noche del sábado para personarte, O Cristo, entre los tuyos, milagrosamente penetrando las puertas atrancadas, das muestra de tu resurrección de entre los muertos. Colmas de júbilo a tus discípulos y les concedes el Espíritu Santo para el perdón de los pecados. Más, a Tomás lo rescatas de la tormenta de su incredulidad y concedes, O Compasivo y Señor, el recto conocimiento de ti y el perdón de nuestras deudas.
Desciendes hasta hades y se desesperan ante tu ausencia los discípulos, O Cristo, pues dudan de tu resurrección. Vuelven a sus tareas, a sus naves y sus redes, pero nada pescan. Aún así te manifiestas ser el Dueño del cosmos, O Salvador, y les mandas echar la red al estribor. De inmediato pescan innumerables peces y volviendo a tierra se encuentran con el desayuno que tú mismo les preparas. Haznos dignos del mismo manjar espiritual, O Señor de bondad.
Te presentas, O Salvador, a tus discípulos tras tu resurrección
y premias el amor de Pedro con la tarea de apacentar tu rebaño, advirtiéndole
que con ternura vele por tus ovejas, le adviertes: “Si me amas, Pedro,
apacienta mis ovejas, apacienta mis corderos.” Y volviéndose Pedro,
ve que lo seguía el otro discípulo y en su corazón siente
cariño por él. Por la fraternidad compartida por éstos
dos, conserva, O Cristo, a tu rebaño contra los lobos feroces.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Bendita tu eres, oh Virgen Theotokos, pues el Hades ha sido tomado prisionero
por Aquel nacido de ti. Adán fue recuperado, la vieja maldición
abolida, Eva liberada, la muerte fue muerta, y se nos dió vida nueva.
En alabanza exclamamos a Ti: “Bendito seas Tu, oh Cristo nuestro Dios,
que has mostrado Tu gran complacencia. Gloria a Ti.”
• Gloria a Ti que nos has mostrado la luz. Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz, buena voluntad entre los hombres.
• Te alabamos, Te bencedimos, Te adoramos y Te glorificamos, Te damos gracias
por el esplendor de Tu Gloria.
• Señor Rey, Dios Celestial, Padre Todopoderoso; Señor, Hijo
Unigénito, Jesucristo y Espíritu Santo.
• Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, Tú que quitas
los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros. Tú que quitas los pecados
del mundo.
• Acepta nuestras súplicas, Tú que te sentaste a la derecha
del Padre, y ten piedad de nosotros.
• Pues sólo Tú eres santo, sólo Tú Señor,
Jesucristo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
• Cada día Te bendecimos y cantamos Tu nombre para siempre, y por
los siglos de los siglos.
• Concédenos Señor que podamos permanecer este día
sin pecado.
• Bendito seas Tú, oh Dios de nuestros padres. Alabado y glorificado
sea Tu nombre a través de todos los tiempos. Amén.
• Que Tu misericordia sea con nosotros, Señor, así como nosotros
confiamos en Ti.
• Bendito seas Tú , oh Señor, enséñame Tus
mandamientos (3)
• Señor Tú has sido nuestro refugio de generación
en generación. Yo dije, “Señor, ten piedad de mi; sana mi
alma, pues he pecado contra Ti.”
• Señor, en Ti me refugio: enséñame a cumplir con
Tu voluntad, pues Tú eres mi Dios.
• Pues en Ti está la fuente de vida, y en Tu luz vemos la luz.
• Extiende Tu misericordia a los que Te confesamos.
• Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3)
• Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo; ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos. Amén.
• Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Y nuevamente con voz
• Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Hoy la salvación ha llegado al mundo. Cantemos al Autor de nuestra vida , Quien ha resucitado de la tumba. Pues, venciendo a la muerte con la muerte, Él nos ha dado victoria, y gran misericordia.