Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

Oraciones Matutinales

ORACIONES MATUTINALES

Cuando te levantas en la mañana, antes de comenzar tu día, ofrece una ferviente oración a Dios. Sea parado o arrodillado. Comienza con un momento de silencio. Une tus pensamientos y sentimientos, todo lo que puedas, y dirígelos a Dios. Acércate a Dios como un padre que te ama y cuida de tu persona. Haz la señal de la cruz y reza prestando toda la atención a cada palabra de tu oración.

En el nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Gloria a Ti, Dios, esperanza nuestra, gloria a Ti.

Rey celestial, Paráclito, Espíritu de verdad, que estás en todo lugar y llenas todas las cosas; Tesoro de los buenos, y Dador de la vida; ven y habita en nosotros; purifícanos de toda mancha, y salva, oh Bueno, nuestras almas.

El Triságuion

Santo Dios, Santo poderoso, Santo inmortal, ten piedad de nosotros (3)
Gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, sé propicio con nuestros pecados. Señor, perdónanos nuestras iniquidades. Santo, visítanos y cúranos de nuestras dolencias, a causa de tu nombre.
Señor ten piedad (3)
Gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra, así como en el cielo; danos hoy el pan nuestro esencial y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos introduzcas en tentación, sino líbranos del maligno. Amén.

El Credo Niceno-Constantinopolitano

El Símbolo de Fe.
Creo en un único Dios, Padre Omnipotente, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Y en un único Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos;
Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, nο creado; consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho.
Quien por nosotros y por nuestra salvación descendió de los cielos, y se encarnó del Espíritu Santo y de María, la Virgen, asumiendo naturaleza humana.
Fue crucificado por nosotros en tiempos de Poncio Pilato, padeció, y fue sepultado;
Resucitó al tercer día según las Escrituras;
Subió a los cielos y esta sentado a la derecha del Padre;
Viniendo nuevamente con gloria a juzgar a vivos y a muertos, y Su Reino no tendrá fin.
en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, y que habló a través de los profetas.
Y en una sola Iglesia, Santa, Católica y Apostólica
Confieso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Aguardo la resurrección de los muertos, y la vida del mundo futuro. Amen.

Otras Oraciones Matinales

Las siguientes oraciones pueden ser ofrecidas en diferentes mañanas o cada mañana después de las Oraciones del Trisagio. Ellas proveen una mayor concentración en las oraciones matinales y un mayor acercamiento a Dios.  Ponte en presencia de Dios y reza.

Oraciones a la Santa Trinidad

Al levantarnos acudimos a Tí, Bondadoso y Te entonamos, Omnipotente, el himno angelical: Santo, Santo, Santo eres Tú, Dios, por las intercesiones de la Madre de Dios, ten piedad de nosotros.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Del lecho y del sueño me levantaste, Señor, ilumina mi espíritu y mi corazón y abre mis labios para que Te alabe, Santa Trinidad, diciéndote: Santo, Santo, Santo eres Tú, Dios, por las intercesiones de la Madre de Dios, ten piedad de nosotros.

Ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.
El supremo Juez vendrá de improviso y las obras de cada uno serán descubiertas, por eso en medio de la noche Te invocamos con temor, Santo, Santo, Santo eres Tú, Dios, por las intercesiones de tu Santa Madre, ten piedad de nosotros.

Oración de Gracias

Te adoro, te bendigo y te agradezco, Dios Todopoderoso, Padre de la Luz, que me mostraste la luz de este día. Te suplico perdona mis pecados y acepta mi oración con Tu piedad, porque busco refugio en Ti, Dios Piadoso y Todopoderoso. Brille en mi corazón la luz de Cristo, el sol de justicia. Ilumina mi mente y todo mi ser y permíteme vivir de acuerdo con Tus mandamientos; y servirte en todo lo que haga y diga. Por que eres la fuente de vida, y a Ti se dirige mi adoración y agradecimiento, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Oración del niño por la mañana

Señor Jesucristo, te agradezco por el don de este nuevo día. Cuando viniste a la tierra por nosotros, creciste como un niño, en sabiduría y gracia. Como Señor recibiste a los niños en tus brazos. Los bendijiste y dijiste que tu reino les pertenece a ellos. Querido Jesús recíbeme también este día y escucha mi oración matinal. Bendice a mis padres, mis maestros y a todos aquellos que amo y cuidan de mí. Bendíceme también y protégeme del peligro y de las tentaciones. Dame la fortaleza para ser auténtico, honesto, bueno y bondadoso con los demás. Guíame para crecer en gracia y sabiduría como un miembro de Tu Reino. Tú eres mi Señor y Rey. A Ti te adoro y te agradezco por siempre. Amén.

Oración antes de comer

Cristo nuestro Dios bendice nuestra comida y bebida, y a tus siervos porque eres Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración después de comer

Te agradecemos, Cristo Dios nuestro, por concedernos tus bienes terrenales, no nos prives de tu reino celestial, y así como has venido en medio de tus discípulos, danos la paz, Salvador nuestro, ven y sálvanos.

Oración de San Efraín el Sirio

Señor y Dueño de mi vida, no me des espíritu de ocio, de indiscreción, de ambición y de locuacidad (Prosternación).

Mas concédeme, a Tu siervo, espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de amor (Prosternación).

Si, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias ofensas y no juzgar a mis hermanos. Porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén (Prosternación).

Oración para viajar

Señor Jesús, Tú que viajaste con los dos discípulos a Emaús, después de la Resurrección y pusiste en llamas sus corazones con Tú gracia, viaja también conmigo y alegra mi corazón con Tu presencia.
Yo sé, Señor, que yo soy un peregrino en esta tierra, buscando la ciudadanía que esta en el cielo. Durante mi jornada rodéame de Tus santos Ángeles y cuídame de los peligros visibles e invisibles. Concédeme que pueda llevar a cabo mis planes y satisfacer mis anhelos conforme a Tu voluntad. Ayúdame a contemplar las bellezas de la creación y a comprender la maravilla de Tu verdad en todas las cosas. Para Ti que eres el camino, la verdad y la vida, y a Ti yo te doy gracias, alabanza y gloria por siempre. Amén.

Antes de cualquier tarea

Señor Jesucristo, mi Dios, Tú has dicho: “Lejos de mí, nada puedes hacer”. Con fe abrazo Tus palabras, Señor, y ruego Tu bondad.  A Ti te doy gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Mi Señor y Salvador, Tú te convertiste en hombre y trabajaste con tus manos antes del tiempo de tu ministerio. Bendíceme cuando empiece este trabajo. Ayúdame a poder terminarlo. Señor, ilumina mi mente y fortalece mi cuerpo, para que pueda acabar mi tarea de acuerdo con tu voluntad. Guíame a hacer trabajos de bien. Amén.

Oración por los enfermos

Tú solo, Señor Jesucristo, puedes socorrer prontamente a tu criatura, visita pronto a tu siervo (…...) en el sufrimiento, y líbralo de la enfermedad, de la amargura, de sus penas; levántalo, único filántropo, por las oraciones de la Θeotokos, la Madre de Dios, a fin de que te g1orifique y cante tus alabanzas incesantemente. Amén.

Salvador, como antaño levantaste a la suegra de Pedro y al paralítico que era llevado en su camilla, así ahora, Dios Misericordioso, visita y cura a este enfermo que está en su lecho de dolor, mortalmente herido, porque Tú eres; el único que has cargado con las dolencias y las enfermedades de nuestro género y todo lo puedes, pues eres infinitamente bondadoso. Amén.

Mi Señor Todopoderoso, Santo Rey, que castigas; y no matas, sostén de los que caen, que levantas a los caídos, que mitigas los sufrimientos corporales de los hombres. Te rogamos, a Ti, Dios nuestro, visita a tu débil siervo (......) con tu misericordia, perdónale todo pecado voluntario e involuntario. Señor, envía desde el cielo el poder curador, toca su cuerpo, calma su ardor, calma las pasiones y toda enfermedad escondida, sé médico para tu siervo (......), levántalo del lecho de convalecencia y del reposo, sano y perfecto. Concédele agradar a tu Iglesia y hacer tu voluntad. Pues, de ti es tener misericordia y salvarnos, Dios nuestro, y a Ti te elevamos glorias, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de la persona soltera

Jesús mi Señor, que te convertiste en hombre y nos agraciaste con la belleza de Tu vida y el ejemplo de fe, pureza y amor; ayúdame, yo rezo, a amarte con toda mi mente, corazón y alma, y a vivir de acuerdo con Tus enseñanzas. Fortaléceme, cuando las tentaciones me golpeen, para que pueda ser puro en pensamientos y constante en virtud, haciendo aquellas cosas que Te son agradables. Concédeme fe, coraje y amor, para que pueda servirte en santidad todos los días de mi vida, con las oraciones de la Virgen y de todos los Santos. Amén.

Oración de las personas casadas

Señor Jesucristo, con tu presencia bendijiste las bodas de Caná y nos mostraste que Tú eres el verdadero sacerdote de la boda mística y pura. Nosotros te agradecemos por el día en que, por bendición celestial, Tú nos uniste en el sacramento del matrimonio. Señor, continúa bendiciendo y enriqueciendo nuestra boda con amor, compañerismo, tolerancia mutua, unidad de corazón y progreso en la fe y en la vida. Protege nuestro matrimonio del pecado, del mal y del peligro. Fomenta entre nosotros el espíritu de entendimiento, el espíritu del perdón y el espíritu de la paz, sin resentimientos, riñas o algún problema que cause que tropecemos y caigamos. Concédenos poder ver nuestras propias faltas y no juzgar al otro.

Cuando un niño nace

Señor y Salvador, nacido de la santa Virgen y recostado en un pesebre como un niño, te agradecemos por el nacimiento de este niño y por el júbilo de una nueva persona que vino al mundo. Bendícelo y protégelo, pues Tú le has dado la existencia. Tú le haz revelado la luz natural. Concédele que en poco tiempo pueda ser digno de la luz espiritual del bautismo y pueda ser contado entre tu santo rebaño. Para Ti, Señor, que eres nuestra luz y vida, y a Ti  te alabamos y glorificamos. Amén.

La oración de Jesús

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador.

Oración antes de comulgar

Creo, Señor, y confieso que, Tú eres realmente el Cristo, el Hijo de Dios vivo que vino al mundo para salvar a los pecadores, entre quienes, yo soy el primero. Creo además que, este es tu mismísimo Cuerpo inmaculado y esta es tu mismísima preciosa Sangre. Te ruego pues; ten piedad de mí y perdóname mis faltas voluntarias e involuntarias, las cometidas de palabra, de obra, con conocimiento o por ignorancia y hazme digno de comulgar sin reproche de tus inmaculados Sacramentos, para remisión de mis pecados y para la vida eterna. Amén.

Después de comulgar (1)
Te agradecemos, Señor filántropo, benefactor de nuestras almas, porque hoy también nos hiciste dignos de comulgar de tus Misterios celestiales e inmortales. Endereza nuestro camino, apóyanos en tu temor, a todos nosotros; custodia nuestra vida, asegura nuestro comportamiento, con las oraciones y las suplicas de la gloriosa Madre de Dios y siempre virgen María, y de todos los Santos. Amén.

Después de comulgar (2)

Te doy gracias, Señor Dios mío, de que no me hayas rechazado a mí pecador, sino que me hayas concedido ser un partícipe de tus Santos Misterios. Te doy gracias de que me hayas permitido a mí, el indigno, tomar parte de tus purísimos y celestiales Dones. Pero, Señor filántropo, que por nuestro amor moriste y resucitaste y surgiste de nuevo, y nos otorgaste estos temibles y vivificadores Misterios para beneficio y santificación de nuestras almas y de nuestros cuerpos, concédeme que éstos puedan servirme incluso para la curación del alma y del cuerpo, para afrontar las adversidades, para iluminación de los ojos de mi corazón, para la paz de mis potencias espirituales, para la fe valerosa, para el amor no fingido, para la plenitud de la sabiduría, para guardar tus Mandamientos, para el aumento de tu Divina Gracia y para la consecución de tu Reino. Para que, preservado por ellos en tu santidad, pueda recordar siempre tu gracia y ya no viva más para mí, sino para Ti, Señor y Benefactor nuestro. Y, de este modo, cuando yo parta de esta vida con la esperanza de la vida eterna, pueda alcanzar el reposo perpetuo, donde jamás cesa la voz del canto de los festejantes, ni el gozo sin fin de los que contemplan la inefable belleza de tu Rostro; porque Tú eres el verdadero deseo y el indecible gozo de los que te aman, Cristo nuestro Dios; y a Ti Te alaba toda la creación, por los siglos de los siglos. Amén.

Intercesión para los difuntos

Señor, recuerda a tus siervos (…...), que partieron de esta vida con la esperanza de la resurrección. Perdona sus pecados y déjalos descansar eternamente entre Tus santos, regálales Tu Reino y una placentera e interminable vida contigo. Amén.

Oraciones Vespertinas:

Cuando te preparas para ir a dormir, por tarde que sea, tomate tiempo para rezarle a Dios con un espíritu humilde, agradecido y paciente. Aunque estés cansado por las tareas del día, encontrarás en la oración del mediodía algo de paz y consuelo. Estas oraciones deben ser también ofrecidas después de la merienda con tu cónyuge y familia. Reúne todos tus pensamientos y sentimientos ante Dios. Después del momento de silencio reza con espíritu calmo, está atento al significado de las palabras de tu oración:

Oraciones al Salvador

Ahora que el día ha concluido, yo te agradezco, Señor, y ruego que la tarde y la noche puedan pasar sin pecado; concédeme esto, Salvador, y sálvame.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Ahora que el día ha pasado yo te glorifico, Maestro, y ruego que la tarde con la noche estén libres de tropiezos; concédeme esto Salvador, y sálvame.

Ahora y siempre y pos los siglos de los siglos. Amén.
Ahora que el día ya se ha ido, yo te alabo, Bendito y Único, y ruego que la tarde con la noche no sea molestadas por el mal; concédeme esto Salvador, y sálvame.

Una Oración de los niños

Jesús, mi Señor, tu recibiste a los niños que fueron a ti. Recíbeme también, tu hijo, y oye mis rezos vespertinos. Protégeme bajo el resguardo de Tus alas, para que pueda dormir en paz. Y levántame en la mañana, para que pueda glorificarte, mi amoroso Señor. Amen.

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