Festividades - Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

SANTO MARTES
SANTO MARTES
La historia de una mujer prostituta nos presenta hoy, Martes Santo, nuestra Iglesia. De una mujer pecadora, prostituta, que sus pecados no la...
excluyeron de la posibilidad de acercarse a Cristo y de sentir Su presencia redentora en su vida.
En los dos casos que se relata esta historia, la mujer prostituta es comparada con el avaro Judas que, por lo demás, es un hombre común, pero que finalmente es condenado por el rumbo que eligió en su vida.
El arrepentimiento contiene un gran sentido, en la Iglesia Ortodoxia, y es un asunto de muchas facetas, muy dinámico y muy serio. Desde el momento en que el ser humano llega a este mundo y se convierte en hijo de Dios, bendito y adoptado mediante el misterio de la Iglesia, es llamado a experimentar el gran misterio, el gran acontecimiento del arrepentimiento, y de convertir toda su vida en una trayectoria de constante arrepentimiento. Un arrepentimiento que es una praxis en su vida cotidiana, que no se queda en la forma, en las palabras y en teorías altisonantes.
Los Padres de la Iglesia nos dicen muy frecuentemente, para dar fuerza y esperanza a las personas cansadas y agobiadas por el pecado, que pecar y errar es lo único seguro que puede suceder y en último análisis es humano; es una característica de la naturaleza y de la debilidad humana. Lo que queda, lo importante es la enmienda. La disposición de la persona de volver y arrepentirse. Es por eso que enfatizan que, permanecer aferrado empecinadamente en el pecado es una situación demoníaca y enfermiza. No es algo que se pueda justificar.
Así, el regazo de Dios del amor, permanece siempre abierto. Es por eso que en las iglesias ortodoxas vemos a Jesucristo como Rey Universal y a Su santísima Madre con las manos y el regazo extendidos, desde lo alto. Es el regazo de Dios del amor que nos espera.

(Se rezan los matutinos del Santo y Gran Martes en anticipación en la noche del lunes.) servicio completo.

Sacerdote: Bendito nuestro Dios, siempre; ahora y eternamente y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amen.

Sacerdote: Gloria a Τί, Dios nuestro, gloria a Τί.

Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás en todo lugar y llenas todas las cosas; Tesoro de todo lo bueno, y Dador de la vida; ven a habita en nosotros; purifícanos de toda mancha, y salva, oh Bueno, nuestras almas.

Lector: Santo Dios, Santo poderoso, Santo inmortal, ten piedad de nosotros (3)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.

Santísima Trinidad, ten misericordia de nosotros, Señor, expía nuestros pecados. Señor, perdona nuestras iniquidades, Santo visita y sana nuestras dolencias, a causa de Tu Nombre.

Señor ten piedad (3)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.

Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra así como en el cielo; danos hoy el pan nuestro esencial y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos introduzcas en tentación, sino líbranos del maligno.

Sacerdote: Porque tuyo es el reino, la fuerza y la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amen.

Lector: Señor ten piedad. (3)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.

Venid, prosternémonos y postrémonos ante nuestro rey Dios.
Venid, prosternémonos y postrémonos ante Cristo, nuestro rey Dios.
Venid, prosternémonos y postrémonos ante Cristo mismo, nuestro rey Dios.

Mientras se cantan los salmos lenta y entonado como la epístola, el sacerdote inciensa todo el templo desde el Santo altar saliendo de la puerta norte.

SALMO 19 (20)
Que te oiga, ¡oh rey!, el Señor el día de la tribulación; que te defienda el Nombre del Dios de Jacob. Que te envíe socorro desde el santuario, y sea tu firme apoyo desde Sión. Tenga presente todos tus sacrificios, y le sea gratísimo tu holocausto. Que te conceda lo que desea tu corazón, y cumpla todos sus designios. Nosotros nos alegraremos por tu salud y nos gloriaremos en el Nombre de nuestro Dios.
Otorgue el Señor todas tus peticiones. Ahora veo que el Señor ha puesto a salvo su ungido. El le oirá desde el cielo, que es su santuario, en su poderosa diestra esta la salvación. Unos confían en sus carros armados, otros en sus caballos; mas nosotros invocaremos el Nombre del Señor nuestro Dios. Ellos se hallaron envueltos en los lazos y cayeron; pero nosotros realzamos, y estamos llenos de vigor. ¡Oh Señor! Salva al rey; y óyenos el día en que te invocaremos.

SALMO 20 (21)
Oh, Señor, en tu gran poder hallará el rey su alegría, y saltará de extremado gozo por la salvación que le has enviado. Tú le has cumplido el deseo de su corazón, y no has frustrado los ruegos que formaron sus labios. Antes te has anticipado a él con bendiciones amorosas; le pusiste sobre la cabeza una corona de piedras preciosas. Te pidió vida; y tú le has concedido alargar sus días por los siglos de los siglos. Grande es su gloria por la salvación que le has dado. Aún le revistarás de una gloria y esplendor mucho más grande. Porque tú harás que él sea bendición eterna; lo colmarás de gozo con sólo mostrarle tu rostro. Por cuanto el rey tiene puesta su confianza en el Señor; por lo mismo descansara inmóvil en la misericordia del Altísimo. Alcance tu poderosa mano a todos tus enemigos; descargue tu diestra sobre todos los que te aborrecen. Mostrándoles tu rostro, harás de ellos como un horno encendido. Airado el Señor los pondrá en consternación, y el fuego los devorará. Extirparás su descendencia de la faz dé la tierra, y quitarás su raza de entre los hijos de los hombres. Porque urdieron contra TI maldades forjaron designios que no pudieron ejecutar. Tu los pondrá: en fuga, y tendrás aparejadas contra ellos, las flechas de tu arco. Ensálzate, Señor, con tu poder infinito que nosotros celebraremos con cánticos e himnos tus maravillas.

Santo Dios, Santo poderoso, Santo inmortal, ten piedad de nosotros (3)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.

Santísima Trinidad, ten misericordia de nosotros, Señor, expía nuestros pecados. Señor, perdona nuestras iniquidades, Santo visita y sana nuestras dolencias, a causa de Tu Nombre.

Señor ten piedad (3)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.

Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra así como en el cielo; danos hoy el pan nuestro esencial y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos introduzcas en tentación, sino líbranos del maligno.

Sacerdote: Porque tuyo es el reino, la fuerza y la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amen.

Lector: Salva, oh Señor, a tu pueblo, y bendice tu heredad; concede a nuestros piadosos Gobernantes la victoria sobre los enemigos y preserva a todos los tuyos por la virtud de tu Cruz.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

¡Oh! Cristo Dios, Tú que fuiste elevado sobre la Cruz voluntariamente, regala tu compasión al nuevo régimen que lleva tu nombre; alegra con tu poder a nuestras fieles autoridades, concediéndoles victorias sobre sus enemigos. Que tengan tu alianza, como arma de paz y trofeo invencible.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen

Oh Θeotokos, intercesora indescifrable, alabadísima y temeraria, no rechaces nuestra suplicas, oh bondadosa, más afirma el estado de los cristianos orto-doxos, salva a los que ordenaste gobernar concediéndoles la victoria desde lo alto, porque engendraste a Dios, oh única bendita. (“oh única bendita” entonado).

Sacerdote: Ten piedad de nosotros ¡oh! Dios, según tu gran misericordia, Te suplicamos, escúchanos y ten piedad.

Cantor: Señor ten piedad (3)

Sacerdote: Rogamos por los cristianos piadosos y ortodoxos.

Cantor: Señor ten piedad (3)

Sacerdote: Rogamos por nuestro Arzobispo (...).

Cantor: Señor ten piedad (3)

Sacerdote: Porque eres Dios caritativo y filántropo y a Ti elevamos glorias, al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amén. En nombre del Señor, bendice, Padre. (entonado).

Sacerdote: Gloria a la Trinidad santa, consubstancial, vivificadora e indivisible, como siempre, ahora y eternamente y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amén.

Lector: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.(3)

Señor abre mis labios y mí boca cantara tus alabanzas.(2)

EXASALMOS

SALMO 3
Oh Señor, ¿Por que se han multiplicado los que me atribulan? Muchos son los que se rebelan contra mí. Muchos son los que dicen de mi alma: No hay salvación para él en su Dios. Pero Tú, Señor, eres mi escudo; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con toda mi voz clamé al Señor. Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acuesto y duermo y despierto, Porque Dios me sostiene. No temeré a diez millares de gente, que pusieron sitio contra mi. Levántate, Señor; sálvame, Dios mío; porque Tú golpeaste en la quijada a todos los que sin razón me odian. Los dientes de los perversos quebrantaste. En el Señor está la salvación; Sobre tu pueblo venga tu bendición. Yo me acosté y dormí, y desperté. Porque el Señor me sustenta.

Nuevamente: Yo me acuesto y duermo y despierto, Porque Dios me sostiene.

SALMO (37) 38
Señor, no me reprendas en tu furor, ni me eduques en tu ira. Porque tus flechas cayeron sobre mí, y sobre mi ha pesado tu mano. Nada hay sano en mí carne, a causa de tu enojo; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado. Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí. Mis llagas se han podrido y supuran, a causa de mi locura. Yo me encorvé y humillé completamente. Anduve entristecido todo el día. Mis espaldas están llenas de burlas, por eso nada hay sano en mI cuerpo. Me agoté y me humillé totalmente, y el suspiro de mi corazón llegó a ser un gemido. Oh Señor en Ti está todo mi deseo. y mi suspiro no te es oculto. Mi corazón está acongojado, me ha abandonado mi vigor, y aun la luz de mIS ojos me falta ya. Mis amigos y mis cercanos me abandonaron, y mis parientes se mantienen lejos de mí. Los que cazan mi alma, me tendieron lazos, y me agotaron. Y los que procuraban mi mal hablan iniquidades. Y maquinan traiciones día y noche. Más yo como un sordo que no oye. Y como un mudo que no abre su boca. Soy, pues, como un hombre que no oye; y en cuya boca no hay réplica. Porque de Ti, Señor, he esperado; Tú responderás, Señor Dios mío. Porque dije: No les permitas que se burlen de mí. Y se engrandezcan sobre mí, cuando mi pie resbale. Ya estoy a punto de claudicar, y mi angustia está en mí continuamente. Por tanto, confieso mi maldad, y mi pecado es lo que me atormenta. Mis enemigos están vivos y son más fuertes, que yo. Los que me odian injustamente han aumentado, Los que pagan mal por bien. De mí se enemistan por seguir yo la bondad. No me desampares, oh Señor; Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.

Nuevamente: No me desampares, oh Señor; Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.

SALMO (62) 63
Dios, Dios mío eres Tú, madrugo por Ti; Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, Como tierra árida donde no hay aguas ni camino. Así me aparecí en tu santuario, para ver tu poder y tu gloria, porque mejor es tu misericordia que la vida. En tu nombre alzaré mis manos, Como de médula y grasa será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de Ti en mi lecho, cuando medito en Ti en las madrugadas, Porque has sido mi socorro, y así en las sombras de tus alas me regocijo. Mi alma se apega a Ti. Tu diestra me ha sostenido. Pero los que para destrucción buscan mi alma, caerán en los abismos profundos de la tierra. Los empujarán al filo de la espada y serán presa de los chacales. Pero el Rey se alegrará en Dios. Será alabado quién jure por él; Pues la boca de los que hablan perfidia será cerrada. Cuando me acuerde de Ti en mi lecho,

Nuevamente: Cuando medito en Ti en las madrugadas, Porque has sido mi socorro, y así en las sombras de tus alas me regocijo. Mi alma se apega a Ti. Tu diestra me ha sostenido,

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y sIempre y por los siglos de los siglos. Amen.

Aleluya, Aleluya Aleluya Gloria a Ti oh Dios.

Señor, Ten piedad. (3)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO (87) 88
Oh Señor, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de Ti. Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está saturada de males, y mi vida cercana al Hades. Soy contado entre los que descienden al sepulcro; Soy como hombre sin ayuda, relegado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro; de quienes no te acuerdas ya. Y que fueron arrebatados de tu mano. Me has puesto en la fosa profunda, en tinieblas, bajo la sombra de la muerte. Sobre mí pesa tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. Has alejado de mí a mis amigos; me has puesto por abominación a ellos encerrado estoy, y no puedo salir. Mis ojos se debilitaron a causa de mi aflicción Te llamé, oh. Señor, todo el día; extendí a Ti mis manos. ¿Acaso manifiestas tus prodigios a los muertos? ¿Acaso los Médicos los levantarán para alabarte? ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu yermad en el Hades? ¿Serán reconocidas en la oscuridad tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido? Más yo a Ti he clamado, oh Señor, y de mañana mi oración se presentará delante de Ti. ¿Por qué, oh Señor, alejas mi alma'? ¿Por qué escondes de mí tu rostro? Yo estoy afligido y desde la juventud en la miseria. Sobre mí han pasado tus iras, y me oprimen tus espantos. Me han rodeado como aguas día y noche; me han cercado. Has alejado de mí a mis amigos, compañeros y conocidos. Los has puesto en tinieblas, por mi causa.

Nuevamente: Oh Señor, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de Ti. Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor.

SALMO (102) 103
Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor. y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El es quien sana todas tus dolencias; el que rescata del foso tu vida, el que te canta de favores y misericordias; El que sacia de bien tus deseos. De modo que te rejuvenezcas como el águila. El Señor es el que hace misericordia, y hace justicia a todos los que padecen injusticia. Sus caminos notificaron a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. Es misericordioso y compasivo; muy paciente, y grande en misericordia. No contiende para siempre, ni para siempre guarda la ira. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, el Señor engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece El Señor de los que le temen. Porque él conoce de qué estamos plasmados; Se acuerda que somos polvo. El hombre, sus días son como la hierba; Como la flor del campo así florece, Apenas la tocó el viento, perece y su lugar no la conoce más. Mas la misericordia de El Señor es desde la eternidad, y hasta la eternidad sobre los sobre los que temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre los que guardan su pacto. Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. Señor estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos. Bendecid al Señor, vosotros y todos sus ejércitos. Ministros suyos, que hacéis su voluntad. Bendecid al Señor, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío Bendice, alma mía, al Señor.

Nuevamente: Εn todos los lugares de su señorío Bendice, alma mía, al Señor.

SALMO (142) 143
Señor, escucha mi oración, presta tu oído a mi plegaria en tu verdad, escúchame en tu justicia y no entres en juicio con tu siervo, porque nadie en vida será justificado frente a Ti. Porque el enemigo ha perseguido mi alma, humilló mi vida hasta el suelo. Me hizo sentar en un lugar de tinieblas como a los muertos de siempre y descuidó mi espíritu, mi corazón se estremeció. Recordé tiempos antiguos, medité en todas tus obras, en las obras de tus manos meditaba. Extendí mis manos a Ti, mi alma está como tierra reseca. Escúchame pronto, Señor, se ha agotado mi espíritu. No apartes Tu rostro de mí y sea yo semejante a quienes bajan a una fosa. Hazme oír tu misericordia por la mañana, porque he confiado en Ti. Hazme conocer el camino que debo seguir, porque a Ti he elevado mí alma. Líbrame de mis enemigos, Señor, porque me he refugiado en Ti, enséñame a hacer Tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Tu Espíritu bondadoso me conducirá por tierra llana. A causa de Tu Nombre, Señor, me harás vivir. Por Tu justicia, sacarás de la angustia mi alma y por Tu misericordia destruirás a mis enemigos, y aniquilarás a todos que oprimen mi alma, porque yo soy tu siervo.

Nuevamente: Escúchame Señor en tu justicia y no entres en juicio con tu siervo. (2)

Tu Espíritu bondadoso me conducirá por tierra llana.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti oh Dios (3). La 3ra vez entonado y seguido Nuestra esperanza, Señor, gloria a Ti.

PLEGARIA PACIFICA

Diácono: En paz roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por la paz celestial y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por la paz del mundo entero, por la estabilidad de las santas Iglesias de Dios, y por la unión de todos, roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por esta santa Casa y por quienes entran en ella con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Rogamos por los cristianos piadosos y ortodoxos

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por nuestro Arzobispo (.....) por el venerable Presbiterio, por el Diaconado en Cristo, por todo el Clero y el Pueblo, roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por esta Arquidiócesis, (por esta colectividad o parroquia), por esta ciudad, por este país, por todas las ciudades y todos los países, y por quienes habitan en ellos con fe, roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por aires benignos, por la abundancia de los frutos de la tierra y por temporadas de clima propicio, roguemos al Señor

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Por quienes viajan, por los enfermos, los afligidos, los cautivos, y por su salvación, roguemos al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Para que seamos librados de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.
Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Ampáranos, sálvanos, ten piedad y protégenos ¡oh! Dios, con tu gracia.

Cantor: Señor, ten piedad

Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy bendita, gloriosa Señora Θeotókos y siempre virgen Maria y a todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

Cantor: Α Τí, Señor.

Sacerdote: Porque a Ti se debe toda gloria, honor y prosternación, al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amén.

Cantamos ”Aleluya” (3) en modo variable 4, con los siguientes 4 versículos; comenzando con el primer coro.

Vers. 1: Desde la noche se levanta a Ti mi alma, oh Dios, porque tus mandamientos son luz sobre la tierra.

Vers. 2: Aprended justicia, oh moradores de tierra.

Vers. 3: Los celos tomarán a un pueblo inculto y .ahora el fuego devorará a los adversarios.

Vers. 4: Enviad más males sobre ellos Señor, enviad más males sobre los soberbios de la tierra.

Modo variable 4º
He aquí viene el Novio a medianoche; bienaventurado el siervo que encuentre velando; mas el que esté inadvertido, indigno es. Cuida alma mía, de no caer en profundo sueño y ser arrojada fuera del Reino y entregada a la muerte. Mas velad clamando: Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios; * (3)
* a: Por las intercesiónes del Precursor sálvanos.

* b: Por las intercesiones del santo (N) (de los santos N.N.) sálvanos.

* c: Por la Θeotokos ten piedad de nosotros.

Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad.

Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh! Dios con tu gracia

Cantor: Señor, ten piedad.

Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy bendita, gloriosa Señora Θeotokos y siempre virgen Maria y a todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

Cantor: Α Τí, Señor

Sacerdote: Porque tuyo es el poder y tuyo es el reino, la fuerza y la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amen

KATHISMATA

Modo 4º
El que se elevó en la Cruz
Amemos al Novio; hermanos amémosle. Alumbremos nuestras lámparas con la virtud y la fe firme, para que entremos preparados con El a las bodas, como las vírgenes prudentes; pues el Novio siendo Dios, otorga a todos las coronas incorruptibles.

Modo 4º, Se sorprendió José
¡Oh Salvador!. Los sacerdotes y los escribas con gran envidia, concertaron contra Ti, e incitaron a Judas de entregarte. Fue con audacia y habló a las turbas transgresoras de la Ley, diciendo ¿Qué me daréis y yo lo entregaré en vuestras manos? Señor, salva de tal condenación nuestras almas.

Modo variable 4º, La sabiduría y el Verbo
Judas el traidor impulsado por la fuerza del amor al dinero, tramó la traición al Maestro, bajó la Luz y abrazó las tinieblas; concertó la venta y vendió a Aquél que es sobre todo precio. En castigo de su traición, el miserable encontró la horca y la muerte horrenda. ¡Oh Cristo Dios, sálvanos de su condenación, y otorga la remisión de los pecados, a los que con fervor, conmemoran tu purísima Pasión.

Diacono: Y para que seamos dignos de escuchar el Santo Evangelio, supliquemos a nuestro Señor Dios.

Cantor: Señor, ten piedad. (3)

Diácono: Sabiduría. De pie. Escuchemos la lectura del Santo Evangelio.

Sacerdote: Paz a todos.

Cantor: Y a tu Espíritu.

Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (22: 15-46 y 23:1-39)

Diácono: Atendamos.

Cantor: Gloria a Τί, Señor; gloria a Τί.

Sacerdote: En aquel tiempo, los fariseos se retiraron a tratar entre sí cómo podrían sorprenderle en lo que hablase. y para esto le enviaron sus discípulos con algunos herodianos, que le dijeron: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas el camino o la ley de Dios conforme a la pura verdad, sin respeto a nadie, porque no miras a la calidad de las personas. Esto supuesto, dinos qué te parece de esto: ¿Es o no es lícito a los judíos, pueblo de Dios, pagar tributo a César? A lo cual Jesús, conociendo su refinada malicia, respondió: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Enseñadme la moneda con que se paga el tributo y ellos le mostraron un denario. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? y le respondieron: De César. Entonces les replicó: Pues dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Con esta respuesta quedaron admirados, y dejándole, se fueron. Aquel mismo día vinieron los saduceos, que niegan la resurrección, a proponerle ese caso: Maestro, Moisés ordenó que si alguno muere sin hijos, el hermano se case con su mujer para dar secesión a su hermano. Es el caso que había entre nosotros siete hermanos. Casado el primero, vino a morir y no teniendo sucesión, dejó su mujer a su hermano. Lo mismo acaeció al segundo, y al tercero, hasta el séptimo. Y después de todos ellos murió la mujer. Ahora, pues, así que llegue la resurrección, ¿de cuál de los siete ha de ser mujer, supuesto que lo fue de todos? A lo que Jesús les respondió: Muy errados andáis por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. Porque después de la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres tomarán maridos, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo. Más tocante a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído las palabras que Dios os tiene dichas: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Ahora, pues, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Lo que habiendo oído el pueblo, estaba asombrado de su doctrina. Pero los fariseos, informados de que había tapado la boca a los saduceos, se unieron y uno de ellos, doctor de la ley, le preguntó por tentarle: Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley? Respondió Jesús: Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente: el segundo es semejante a éste, y es: Amarás a tu prójimo como a Ti mismo. En estos dos mandamientos está cifrada toda la ley y los profetas. Estando aquí juntos los fariseos, Jesús les hizo esta pregunta: ¿Qué os parece a vosotros del Cristo, o Mesías? ¿De quién es hijo"? Y le dijeron: De David. Les replicó: ¿Pues cómo David en espíritu profético le llama su Señor, cuando dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, mientras tanto que yo pongo tus enemigos por peana de tus pies? Pues si David le llama su Señor, ¿cómo cabe que sea hijo suyo?, A lo cual nadie pudo responder una palabra; ni hubo ya quien desde aquel día osase hacerle mas preguntas. Entonces, dirigiendo Jesús su palabra al pueblo y a sus discípulos, les dijo: Los escribas, o doctores de la ley, y los fariseos, están sentados en la cátedra de Moisés practicad, pues, y haced todo lo que os dijeren; pero no arregléis vuestra conducta por la suya, porque ellos dicen lo que se debe hacer, y no lo hacen. El hecho es que van atando cargas pesadas e insoportables, y las ponen sobre los hombros de los demás cuando ellos no quieren ni aplicar la punta del dedo para moverlas. Todas sus obras las hacen con el fin de ser vistos de los hombres; por lo mismo llevan las palabras de la ley en cintas más anchas, y más largas las franjas u orlas de su vestido. Aman también los primeros asientos en los banquetes, y las primeras sillas en las sinagogas, y ser saludados en la plaza, y que los hombres les den el título de maestros o doctores. Vosotros, por el contrario, no habéis de querer ser saludados maestros, porque uno sólo es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos. Tampoco habéis de llamar a nadie sobre la tierra Padre vuestro; pues uno sólo es vuestro verdadero Padre, el cual está en los cielos. Ni debéis preciaros de ser llamados maestros, porque el Cristo es vuestro único Maestro. En fin, el mayor entre vosotros ha de ser ministro o criado vuestro. Que quien se ensalzare será humillado, y quIen se humillare será ensalzado. Pero ¡ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de los cielos a los hombres porque ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que entrarían! ¡ Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que devoráis las casas de las viudas, con el pretexto de hacer largas oraciones; por eso recibiréis sentencia mucho más rigurosa!. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque andáis girando por mar y tierra a trueque de convertir un gentil; Y después de convertido, le hacéis con vuestro ejemplo y doctrina digno del Infierno dos veces mas que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías o conductores ciegos, que decís Jurar por el templo, no es nada, no obliga; mas quien jura por el oro del templo esta obligado! ¡Necios y ciegos! ¿Que vale mas, el oro, o el templo que santifica al oro? Y si alguno, decís, jura por el altar, no importa; mas quien jurare por la ofrenda puesta sobre él, se hace deudor. ¡Ciegos! ¿Qué vale más, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Cualquiera, pues, que jura por el altar, jura por él, y por todas las cosas que se ponen sobre el. Y quien jura por el templo, jura por él, y por aquel Señor que le habita. Y el que Jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está en él sentado, ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócrita, que pagáis diezmo hasta de la hierbabuena y del anís y del comino y habéis abandonado las cosas más esenciales de la ley: La justicia, la misericordia y la buena fe! Estas debierais observar, sin omitir aquéllas. ¡Oh guías ciegos! que coláis cuando bebéis por si hay un mosquito, y os tragáis un camello. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, y por dentro, en el corazón, estáis llenos de rapacidad e inmundicia! ¡ Fariseo ciego!, limpia primero por dentro la copa y el plato, si quieres que lo de fuera sea limpio.¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque sois semejantes a los sepulcros blanqueados, los cuales por afuera parecen hermosos a los hombres, mas por dentro están llenos de huesos de muertos, y de todo género de podredumbre! Así también vosotros en el exterior, os mostráis justos a los hombres; mas en el interior estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiéramos vivido en tiempo de vuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la muerte de los profetas; con lo que dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de los que mataron a los profetas. Acabad, pues, de llenar la medida de vuestros padres. ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo será posible que evitéis el ser condenado al fuego del infierno? Porque he aquí que yo voy a enviaros profetas, y sabios, y escribas, y de ellos degollaréis a unos, crucificaréis a otros, a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y los andaréis persiguiendo de ciudad en ciudad, para que recaiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre del Justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquias, a quien matasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo, que todas estas cosas vendrán a caer sobre la generación presente !Jerusalén! ¡Jerusalén! que matas a los profetas y apedreas a los que a TI son enviados, ¿cuántas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus pollitos bajo las alas, y tú no lo has querido? He aquí que vuestra casa va a quedar desierta y así os digo: En breve ya no me veréis más hasta cuando reconociéndome por Mesías, digáis: Bendito sea el que viene en nombre del Señor.

Cantor: ¡Gloria a Ti Señor, gloria a Ti!

Lector:
SALMO 50
Ten piedad de mí ¡oh! Dios, según tu gran misericordia y según la multitud de tus conmiseraciones, borra mi iniquidad. Además lávame de mi iniquidad y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mi iniquidad y mi pecado está delante de mí siempre. Sólo contra Ti he pecado y he cometido malicias delante de ti, como para que seas justificado en tus palabras y venzas al ser juzgado. Pues, he aquí que, fui concebido en medio de iniquidades y mi madre me gestó en medio de pecados. Pues, he aquí que, has amado la verdad; me has manifestado lo ignoto y lo secreto de tu sabiduría. Me rociarás con un hisopo y seré limpio; me lavarás y seré más blanqueado que la nieve. Me harás sentir regocijo y alegría, se regocijarán mis huesos abatidos. Aparta tu rostro de mis pecados y borra todas mis iniquidades. Construye en mi un corazón limpio ¡oh! Dios, e inaugura un espíritu recto en mis entrañas. No me deseches de tu rostro y tu Espíritu Santo no retires de mí. Concédeme la alegría de tu salvación y sostenme con un espíritu conducente. Enseñaré a inicuos tus caminos y los impíos volverán a Ti. Líbrame de sangres ¡oh! Dios, Dios de mi salvación; se regocijará mi lengua con tu justicia. Señor abrirás mis labios y mi boca anunciará tu alabanza. Porque si hubieses querido (un) sacrificio, te lo hubiese dado; (pero) no te complacerán los holocaustos. Sacrificio para Dios es el espíritu contrito; Dios no aniquilará a un corazón contrito y humillado. Señor, beneficia a Sion con tu complacencia y se construirán las murallas de Jerusalén. Entonces te complacerá el sacrificio de justicia, la oblación y los holocaustos. Entonces elevarán sobre tu altar becerros.

Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad.

Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh! Dios con tu gracia

Cantor: Señor, ten piedad.

Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy bendita, gloriosa Señora Θeotokos y siempre virgen Maria y a todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

Cantor: Α Τí, Señor

Sacerdote: Porque Tu eres el Rey de la Paz y la Salvador de nuestras almas, y a Ti elevamos glorias, al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos

Cantor: Amen

Lector:
Kondakion (leido)
Oh alma miserable, acuérdate de tu última hora y teme ser cortada como la higuera estéril; trabaja y multiplica el talento que se te ha confiado. ¡Sé alerta y velad clamando, para no quedarte fuera de las bodas de Cristo! (el final “para no quedarte fuera de las bodas de Cristo!” se repite entonado).

Ikos (leido)
Oh alma miserable, ¿por qué eres indolente y te ocupas en cosas vanas, buscando lo temporal? Ha llegado la última hora y deberás separarte de lo que hay aquí; mientras tienes tiempo levántate y clama: ¡Pequé oh Cristo salvador mío, no me cortes como la higuera estéril, mas, como eres misericordioso, apiádate de mí, que clamo con temor para no quedarme fuera de las bodas de Cristo. (el final “para no quedarte fuera de las bodas de Cristo!” se repite entonado).

Sinaxárion del Menaion y después el siguiente del Triodion

En el Santo y Gran Martes, se recuerda la parábola de las diez vírgenes, que el Señor relató cuando iba en pos de su Pasión.

Oh Cristo el Esposo, cuéntanos entre las vírgenes prudentes y únenos a tu redil escogido y apiádate de nosotros, amen. (entonado).


Cantor:
Obra del Monje Cosme
8ª Oda Modo 2
Hirmós
«Los tres varones piadosos no obedecieron la ley del tirano cuando los arrojó al horno ardiente; mas confesaron a Dios clamando: ¡Obras todas del Señor, bendecid al Señor!»

Los Troparios
Gloria Ti, Dios nuestro, gloria a Ti.

Huyamos de la indolencia para recibir a Cristo, el Esposo Inmortal con lámparas encendidas por virtudes; y con alabanzas clamemos! Obras todas del Señor, bendecid al Señor!

Nos bendecimos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, al Señor.

Sea suficiente el aceite del amor fraterno en el vaso de nuestras almas para no gastar el tiempo de la recompensa consiguiéndolo; mas cantemos: ¡Obras todas del Señor, bendecid al Señor!

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Vosotros que habéis recibido el talento de Dios, duplicadlo por la ayuda de Cristo, quien otorga su gracia duplicada: y cantemos! Obras todas del Señor, bendecid al Señor!

Al Señor Alabamos, bendecimos y nos prosternamos!.

Katabasía:
Los tres varones piadosos no obedecieron la ley del tirano cuando los arrojó al horno ardiente; mas confesaron a Dios clamando:! Obras todas del Señor, bendecid al Señor!

Diácono: ¡Exaltemos a la Θeotokos y Madre de la Luz, honrándole con himnos.

Cantor:
Oda 9ª Hirmós:
«Te alabamos oh Virgen Santísima. Tú que tuviste en tus entrañas a aquél que todo el orbe no puede contener y engendraste el gozo para el mundo».

Los Troparios
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

¡Oh Bondadoso! dijiste a tus discípulos "Velad, porque no sabéis la hora en que vendrá el Señor a juzgar a cada uno.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Oh Señor en su segunda venida temible, colócame con los corderos de tu diestra y soslaya mis muchos pecados!

Katabasia
Te alabamos oh Virgen Santísima. Tú que tuviste en tus entrañas a Aquél que todo el orbe no puede contener y engendraste el gozo para el mundo.

Diácono: Más y más, roguemos en paz al Señor.

Cantor: Señor, ten piedad.

Diácono: Ampáranos, sálvanos y protégenos ¡oh! Dios con tu gracia


Cantor: Señor, ten piedad.

Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy bendita, gloriosa Señora Θeotokos y siempre virgen Maria y a todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.


Cantor: Α Τí, Señor

Sacerdote: Porque a Ti te alaban todas las Potestades celestiales y a Ti elevan glorias Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amén.

Exapostolario, Μοdo 3º
Veo tu cámara nupcial adornada ¡oh Salvador mío! Y no poseo atavío adecuado para entrar en ella; haz resplandecer la vestidura de mi alma. ¡Tú que otorgas la luz, sálvame! (3)
LAS ALABANZAS

Cantor: ¡Todo aliento alabe al Señor! ¡Alabad al Señor del Cielo, alabadle en las alturas! ¡A Ti pertenece la alabanza oh Dios!

¡Alabadle todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos!¡A Ti per1enece la alabanza oh Dios!

Versos Propios. Modo 1º
Vers: Alabadle por sus proezas, alabadle conforme a la multitud de sus grandezas.

En el esplendor de tus Santos, ¿cómo entraré indigno como soy? Porque si me atrevo a entrar a las nupcias, me avergonzará mi vestidura, porque no es para boda y seré arrojado afuera por los ángeles. ¡Señor purifica las impurezas de mi alma y sálvame, porque eres amante de la humanidad!

Vers: Alabadle al son de la trompeta, alabadle con salterio y cítara.

Nuevamente el anterior

Vers: Alabadle con tímpanos y flauta, alabadle con instrumentos de cuerda y órgano.

Modo 2º
Oh Cristo el Esposo; no poseo lámpara encendida de virtudes, porque me adormecí en la negligencia de mi alma, semejándome a las vírgenes necias, perezoso en la obra. No me cierres las alas de tu compasión, ¡Oh Soberano!.Más bien aleja de mí las tinieblas del sueño y levántame y hazme entrar a tus nupcias con las vírgenes prudentes; donde está la melodía pura de los que claman a Ti sin cesar: ¡Señor, Gloria a Ti!.

Vers: Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira que alabe al Señor.

Nuevamente el anterior

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen.

Modo 5º
¡Oh alma, supiste del juicio de aquél que enterró el talento; no ocultes las palabras de Dios, mas proclama sus Misterios, para multiplicar el Don; y entrar en el gozo de tu Señor

Lector:

DOXOLOGIA (leido)
A Ti pertenece la Gloria oh Señor Dios nuestro a Ti glorificamos Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Te alabamos, Te bendecimos, Te adoramos, Te glorificamos, Te damos gracias por tu inmensa gloria. Señor, Rey celestial, Padre omnipotente Señor, Hijo Unigénito Jesucristo y Espíritu Santo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, Tú que quitas los pecados del mundo ten piedad de nosotros. Tú que quitas los pecados del mundo. Recibe nuestras súplicas; Tú que estás sentado a la diestra del Padre, ten piedad de nosotros. Porque Tú sólo eres Santo, Tú sólo eres el Señor Jesucristo en la gloria de Dios Padre. Amén. Todos los días Te bendeciré y alabaré tu nombre por los siglos de los siglos. Señor, Tú has sido nuestro refugio de generaciones en generaciones. Yo dije Señor, ten misericordia de mí y sana mi alma porque he pecado contra Ti. Señor a Ti acudo; enséñame a cumplir tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Pues de Ti viene el manantial de vida y en tu luz veremos la luz. Extiende Tu misericordia a los que Te conocen. Dígnate, Señor, preservamos en este día sin pecado. Bendito eres Tú, oh Señor, Dios de nuestros padres; alabado y glorificado sea tu nombre por los siglos. Amén. Que tu misericordia, Señor, sea con nosotros de acuerdo a nuestra confianza en Ti. Bendito eres Tú Señor; enséñame tus mandamientos. Bendito eres Tú Soberano; hazme entender tus preceptos. Bendito eres Tú Santo; ilumíname con Tu justicia. Señor, Tu misericordia es para siempre y no abandones a las obras de tus manos. A Ti pertenece la alabanza, a Ti se debe la adoración, a Ti se debe la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

APOSTIJA
Idiomela. Modo variable 2ª
Hermanos, oremos ahora con profunda fé al Maestro Eterno. Cada uno de nosotros que multiplique el talento según su capacidad. Unos que obtengan sabiduría por medio de las obras buenas; el piadoso que ilumine con su palabra a los que están en las tinieblas; el otro, que haga limosnas entre los necesitados; porque así multiplicaremos los bienes que se nos han confiado, como administradores fieles, para merecer la gracia del Señor. ¡Haznos acreedores a ella Oh Cristo Dios, porque eres bueno y amas a la humanidad!


Vers: Sácianos de tu amor por la mañana, y toda nuestra vida cantaremos de alegría. Días y años nos has afligido, nos has hecho sufrir; ¡devuélvenos ahora ese tiempo en alegría! ¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes!

¡Oh Jesús, cuando vengas lleno de gloria, con los ejércitos Celestiales, a sentarte sobre el trono del Juicio final; no me alejes de tu diestra, oh buen Pastor, porque sabes que los caminos de la izquierda son perversos; más cuéntame entre las ovejas de Tu Diestra, y Sálvame, porque eres bueno y amante de la humanidad!

Vers: Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos.

¡Oh Novio de resplandeciente belleza! ¡Más hermoso que todos los humanos! Tu que nos invitaste a Tus Bodas Espirituales; arroja de mí la imagen del pecado, haciéndome partícipe de Tu Pasión. ¡Adórname con la belleza de Tu gloria, hazme un invitado radiante y digno en Tu Reino, porque eres bueno y amante de la humanidad!

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Modo grave
Oh alma mía, he aquí que el Señor te confía el talento. Recibe el don con temor, presta al dador y ayuda a los menesterosos. Toma a Dios como amigo, para permanecer a su diestra cuando venga con gloria y escuchar esta bienaventurada melodía: ¡Entra oh siervo en el gozo del Señor! ¡Oh Salvador, hazme digno a mí, el prodigo, por tu gran misericordia!

Sacerdote: Bueno es alabar al Señor; cantar salmos a tu nombre oh Altísimo, celebrando Por la mañana Tu misericordia y tu verdad por las noches.

Cantor: Amen.

Lector: Santo Dios, Santo poderoso, Santo inmortal, ten piedad de nosotros (3). (con la presencia del obispo se dice antes “por muchos años, Despota).

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.

Santísima Trinidad, ten misericordia de nosotros, Señor, expía nuestros pecados. Señor, perdona nuestras iniquidades, Santo visita y sana nuestras dolencias, a causa de Tu Nombre.

Señor ten piedad (3)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.

Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra así como en el cielo; danos hoy el pan nuestro esencial y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos introduzcas en tentación, sino líbranos del maligno.

Sacerdote: Porque tuyo es el reino, la fuerza y la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amen

Lector:
Kondakion (leido)
Oh alma miserable, acuérdate de tu última hora y teme ser cortada como la higuera estéril; trabaja y multiplica el talento que se te ha confiado. ¡Sé alerta y velad clamando, para no quedarte fuera de las bodas de Cristo!

Señor ten piedad. (12 veces)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos amen.
Más venerada que los Querubines e más más gloriosa, sin parangón, que los Serafines; La que dio a luz, sin deterioro alguno, a Dios Verbo. A la verdadera Θeotokos, a Tí exaltamos.

En el nombre del Señor, bendice padre (entonado).

Sacerdote: "El que es" bendito nuestro Dios, siempre; ahora y eternamente y por los siglos de los siglos.

Cantor: Amén.

Sacerdote: Oh Rey Celestial, fortalece a nuestros piadosos gobernantes, establece la fe, Pacifica las naciones, da paz al mundo, protege el bienestar de esta ciudad da descanso a nuestros padres y hermanos que nos han precedido en la morada de los justos y por Tu bondad y amor a la humanidad.

El sacerdote reza la oración de San Efrén el Sirio con las tres grandes metanoias (prosternaciones):

Señor y Soberano de, mi vida: Líbrame del espíritu de indolencia, vanagloria y palabra inútil.

Y concédeme a mí, tu siervo pecador el espíritu de castidad, humildad, paciencia y amor.

Si, Señor y Rey, concédeme de conocer mis faltas y no juzgar a mi hermano, porque eres bendito por los siglos de los siglos. Amén.

Sacerdote: Gloria a Ti, Dios, esperanza nuestra, gloria a Ti.

LA DESPIDIDA

Sacerdote: Cristo nuestro verdadero Dios que voluntariamente soporto la pasión para nuestra salvación, con las intercesiones de su inmaculada e irreprochable Santa Madre, con la fuerza de la preciosa y vivificadora Cruz, con la protección de las veneradas Potestades incorpóreas celestiales, con las súplicas del venerado glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos gloriosos y victoriosos Mártires; de nuestros santos e inspirados Padres, (del santo del Templo), de los santos y justos progenitores de Dios Joaquín y Ana, del santo (de la Santa) a quien (o de los santos a quienes) conmemoramos hoy, y de todos los Santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, como Dios bondadoso, filántropo y misericordioso.

Con las bendiciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo, nuestro Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos. (con la presencia del obispo, se dice “Con las bendiciones de nuestro obispo …”).

Cantor: Amén.

© 2006 / Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica / Todos los derechos reservados.